¿Qué es la ansiedad crónica?

Picture of Dra. Lourdes Tomás

Cuando te lesionas una parte de tu cuerpo —por ejemplo: el tobillo—, y el dolor persiste en el tiempo, incluso cuando ya se ha curado por completo…

Es cuando los médicos denominan al dolor como “crónico”.

Lo mismo sucede con la ansiedad.

Cuando experimentas ansiedad de forma puntual o por un periodo limitado de tiempo, se la interpreta como una reacción normal del cuerpo. 

Pero cuando se extiende por semanas y semanas, y esta se instala como una compañera permanente en tu día a día, ¡es hora de ponernos en acción porque se ha vuelto crónica!

En este artículo, exploraremos todo acerca del trastorno de ansiedad crónica y qué hacer con ella.  

👉 Ansiedad crónica: síntomas y cómo identificarla

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones estresantes o peligrosas. 

Todas las personas experimentamos momentos de ansiedad en nuestras vidas, ¡es un instinto natural que nos permite sobrevivir!

Sin embargo, para algunas personas, la ansiedad no es solo una reacción ocasional (ver más sobre ansiedad reactiva aquí); para algunas, este estado de ansiedad se convierte en una constante que afecta de manera profunda su bienestar emocional y su calidad de vida.

La ansiedad crónica se caracteriza por ser persistente y abrumadora, interfiriendo con las actividades diarias y las relaciones interpersonales de quien la padece. 

Algunos síntomas pueden ser:

En cualquier caso, la ansiedad crónica puede ser debilitante y desgastante, por lo que requiere de atención una vez que ha sido identificada.

¿Cómo diferenciar la ansiedad “normal” de la ansiedad crónica?

Si bien la ansiedad es una respuesta normal (y no podemos eliminar la ansiedad para siempre por ello), una vez que se ha hecho crónica, sí que se vuelve negativa porque el cuerpo pasa a estar en modo “lucha o huida” de forma permanente.

Ahora bien, la duración exacta para considerar la ansiedad como crónica puede variar según los criterios utilizados por los profesionales de salud a la hora de realizar un diagnóstico.

Un gran grupo de médicos coincide en que podríamos tomar la barrera de los 6 meses como referencia.

En cualquier caso, la clave principal es la persistencia y la interferencia negativa en la vida diaria de la persona. 

👉 Cuáles son las causas de la ansiedad crónica

¿Por qué algunas personas pueden experimentar ansiedad por tanto tiempo?

La ansiedad surge de situaciones preocupantes o estresantes, y cuando estas situaciones se alargan en el tiempo, la respuesta ansiosa se alarga también. 

Así que si estás preguntándote “¿por qué tengo ansiedad todos los días?”, te invito a que investigues más allá del síntoma para dar con la causa raíz.

Puedes empezar por estos dos puntos:

1. Factores de estrés y genética

El primer factor que te invito a analizar son los factores de estrés a los que te expones a diario. 

Cuando estamos ante una situación estresante de manera continua, es natural que la reacción ansiosa persista y se convierta en ansiedad crónica.

Esto se ve mucho cuando una persona: 

  • Se encuentra dentro de una relación interpersonal problemática a la que está expuesta de forma constante.
  • Tiene que lidiar con un ambiente laboral de mucha presión (ansiedad en el trabajo).
  • Se encuentra en una situación particular de su vida que, al suscitar muchos cambios o miedos (mudanza, o ansiedad en el embarazo), alarguen el estado de ansiedad.

Por otro lado, también existen factores genéticos que aumentan la predisposición a la ansiedad. En este artículo sobre las 10 causas de ansiedad más comunes, profundizo en los factores biológicos que pueden contribuir a la ansiedad crónica. 

2. Impacto del estilo de vida y el entorno

No es ningún secreto que el estilo de vida que llevamos hoy en día no es el más adecuado para potenciar una buena salud mental.

Como lo explico en mi libro “La salud, tu mejor talento”, los altos niveles de estrés, falta de sueño, una dieta poco saludable y la falta de ejercicio físico, pueden contribuir al desarrollo y la exacerbación de la ansiedad crónica.

  • Alimentación poco saludable: una dieta rica en grasas saturadas, azúcares refinados y alimentos procesados puede desencadenar fluctuaciones en los niveles de glucosa en sangre, lo que afecta a su vez la función cerebral y la producción de neurotransmisores como la serotonina. Cuando los niveles de serotonina son bajos, aumenta la susceptibilidad a la ansiedad.
  • Estilo de vida sedentario: la falta de actividad física regular puede conducir a una disminución en la liberación de endorfinas, neurotransmisores que ayudan a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo (y, en consecuencia, disminuir la ansiedad). 
  • Falta de sueño: la falta de sueño de calidad puede desregular el eje HPA (hipotálamo – hipofisario – suprarrenal), que regula la respuesta al estrés. Esto puede resultar en una mayor liberación de cortisol, la hormona del estrés, que está implicada en la respuesta de lucha o huida. 

Abordar estos factores mediante cambios en el estilo de vida puede ser fundamental para reducir los síntomas de ansiedad (ocasional y crónica) y mejorar la salud mental a largo plazo.

👉 Tipos de trastorno de ansiedad crónica

La ansiedad crónica puede manifestarse de varias maneras, ya que cada persona reacciona y maneja los factores de estrés y tensión de formas distintas.

Veamos los más comunes:

1. Trastorno de ansiedad generalizada

El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es una manifestación común de ansiedad crónica en la que la persona vive en un estado de preocupación constante acerca de diversos ámbitos de la vida, como el trabajo, las relaciones personales, las finanzas, entre otros. 

Aquellas personas que padecen TAG tienden a anticipar desenlaces negativos en muchas circunstancias, incluso cuando no hay evidencia objetiva que respalde estas preocupaciones. 

Además, el TAG suele estar vinculado con una intolerancia a la incertidumbre, dificultades para lidiar con la ambigüedad y la sensación de falta de control en general.

2. Trastorno de pánico y fobias específicas

El Trastorno de Pánico se caracteriza por la presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados, acompañados por una intensa sensación de miedo o malestar. 

Estos ataques de pánico pueden surgir de forma repentina y alcanzar su punto máximo en cuestión de minutos, provocando síntomas físicos como palpitaciones, temblores, mareos, entre otros.

Estos ataques pueden ocurrir sin una causa evidente. Esto, a su vez, puede generar un miedo constante a tener más ataques en cualquier momento, con lo que se suma a este ciclo la ansiedad anticipatoria relacionada con ese potencial ataque.

Por otro lado, los ataques pueden estar relacionados a fobias concretas, que implican un miedo intenso y desproporcionado hacia un objeto, situación o actividad específica, por ejemplo:

  • Acrofobia: miedo a las alturas.
  • Claustrofobia: miedo a los espacios cerrados.
  • Agorafobia: miedo a los lugares públicos o abiertos.
  • Hemofobia: miedo a la sangre.

Tanto el trastorno de pánico como las fobias específicas pueden tratarse mediante una combinación de terapia cognitivo-conductual (TCC), medicación y técnicas de exposición gradual. 

3. Ansiedad social y otros trastornos relacionados

El trastorno de ansiedad social (o fobia social) implica un miedo intenso y persistente a situaciones sociales o de rendimiento en las que la persona se siente observada, juzgada o humillada por otros. 

Por lo general, estas personas temen ser juzgadas o criticadas, lo que las puede llevar incluso a evitar situaciones sociales cotidianas y tener ansiedad anticipatoria ante ellas. 

Por más contraintuitivo que parezca, el apoyo social es fundamental para el manejo efectivo de la ansiedad social y la ansiedad crónica. 

El apoyo de amigos, familiares y grupos específicos puede proporcionar un entorno seguro y de comprensión donde las personas puedan compartir sus experiencias, recibir consejos prácticos y sentirse menos solas en su lucha contra la ansiedad.

👉 ¿Cómo ayudar a alguien con ansiedad crónica?

Si bien me he explayado en extenso sobre este tema en este artículo sobre cómo ayudar a una persona con ansiedad, cuando hablamos de ansiedad crónica, podemos hacer énfasis en 3 aspectos fundamentales en los que podemos ayudar: 

1. Brindar apoyo y comprensión

La ansiedad crónica puede ser una experiencia abrumadora y solitaria. 

Para ayudar a alguien con este trastorno, es fundamental practicar la escucha activa y demostrar empatía

Esto implica prestar atención a lo que la persona está expresando, validar sus sentimientos y mostrar comprensión sin juzgar. 

Es importante también evitar minimizar sus preocupaciones o dar consejos no solicitados. En su lugar, puedes preguntarle directamente: “¿cómo te puedo ayudar mejor en este momento?”

2. Fomentar tratamientos y terapias efectivas

Además de brindar apoyo emocional, también puedes ofrecer ayuda práctica para facilitar el manejo de la ansiedad crónica. 

Presenta la ayuda profesional y el tratamiento médico adecuado como una alternativa válida para la persona que sufre de ansiedad crónica. 

Para ello, puedes:

  • Enfatizar en la importancia de cuidar la salud mental así como lo hacemos con la física.
  • Desmitificar o ayudar a eliminar tabúes alrededor de la psicoterapia.
  • Acompañar a la persona a citas médicas o terapéuticas.
  • Ayudarla a encontrar recursos como grupos de apoyo o terapeutas especializados en ansiedad.

Tu presencia y tu disposición para ayudar pueden marcar una gran diferencia en el proceso de recuperación de una persona con ansiedad crónica.

3. Estrategias de autocuidado y cambios en el estilo de vida

Ayudar a alguien con ansiedad crónica también implica promover estrategias de autocuidado y cambios en el estilo de vida que puedan mejorar su bienestar general. 

Esto puede incluir:

  • Fomentar hábitos saludables: ayudar a la persona a establecer rutinas que promuevan un estilo de vida saludable. ¡Incluso puedes sumarte a que lo hagan en conjunto! Siempre es más efectivo ir al gimnasio entre dos, que encontrar la fuerza y motivación de hacerlo sola. 😉 
  • Establecer límites y prioridades: ayuda a la persona a identificar sus límites y a establecer prioridades claras en su vida. Esto puede implicar aprender a decir «no» cuando sea necesario, delegar tareas y responsabilidades, y establecer límites saludables en sus relaciones personales y profesionales. 
  • Practicar técnicas de relajación: enséñale técnicas de relajación como la respiración profunda, la meditación, el yoga o el mindfulness. Si no las conoces, ¡es una buena oportunidad de aprenderlas en conjunto! 

En este artículo sobre cómo calmar la ansiedad comparto distintas técnicas que puedes experimentar.

👉 Ahora que sabes qué es la ansiedad crónica, ¿qué harás al respecto? 

Enfrentarse a los altibajos diarios que trae consigo la ansiedad es desafiante.

Lo importante es, en primer lugar, entender la ansiedad por lo que realmente es: 

La respuesta a un miedo.

En el caso de personas con ansiedad crónica, este miedo parece demasiado grande y amenazante, y eso hace que la respuesta sea aún más intensa. ¡Pero no quiere decir que sea insuperable!

Existen múltiples recursos y herramientas disponibles para ayudarte a gestionar tu ansiedad y a recuperar el control de tu vida.

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