¿Qué es la ansiedad reactiva?

Picture of Dra. Lourdes Tomás

Si hemos sobrevivido como especie todos estos años, es en gran parte gracias a reacciones como la ansiedad, que nos pone en modo de “lucha o huida” ante situaciones que pueden ser amenazantes. 

Ahora bien, cuando esta ansiedad se convierte en un factor que, en vez de ayudar, perjudica nuestro día a día y nuestro bienestar general, necesitamos prestar atención.

Sobre todo si esta ansiedad tiene su raíz en una causa más profunda, como ocurre con la ansiedad reactiva. 

En este artículo exploraremos en profundidad qué es la ansiedad reactiva, cómo se manifiesta y qué estrategias pueden ayudar a quienes la experimentan a manejarla de manera efectiva.

👉 Causas y factores de la ansiedad reactiva

Todas las personas experimentamos ansiedad en algún momento de nuestras vidas.

Algunas veces de manera en que no afecta nuestra funcionalidad en la vida diaria (como en el caso de la ansiedad altamente funcional), y otras en que nos paraliza por completo. 

A veces por una causa clara, a veces ni siquiera sabemos por qué. 

En el caso de la ansiedad reactiva, a diferencia de otros tipos de ansiedad que pueden surgir de forma más generalizada o sin un desencadenante claro, esta se desencadena como respuesta directa a situaciones específicas o desencadenantes externos. 

Es decir, que puede manifestarse en respuesta a eventos o circunstancias específicas en la vida de una persona.

Factores desencadenantes comunes

Algunos de los factores desencadenantes de ansiedad reactiva más comunes, son:

  • Evaluaciones o eventos en los que las expectativas del resultado sean elevadas: por ejemplo, entrevistas de trabajo o exámenes académicos. 
  • Cambios importantes: como mudarse a un lugar nuevo, cambiar de trabajo, comenzar una relación o enfrentar una pérdida importante. 
  • Conflictos interpersonales: sea con amigos, familiares, parejas o compañeros de trabajo. 

En esencia, la ansiedad reactiva está por lo general relacionada a un miedo o un trauma pasado: una experiencia estresante en extremo que ha causado un impacto en la salud mental y emocional de la persona. 

En este sentido, las personas que han experimentado eventos traumáticos en el pasado pueden experimentar ansiedad reactiva en situaciones que les recuerden o les hagan revivir el trauma. 

Relación entre eventos traumáticos y ansiedad reactiva

Los eventos traumáticos que pueden desencadenar un cuadro de ansiedad reactiva incluyen una variedad de situaciones distintas, que van desde accidentes graves, hasta abuso físico o emocional, eventos violentos, o la pérdida de un ser querido.

Estos eventos alteran por completo la capacidad de un individuo de gestionar algunas emociones, y pueden incluso alterar su percepción de seguridad y bienestar.

Por ejemplo, alguien que ha sido víctima de un robo a mano armada puede experimentar síntomas de ansiedad reactiva ―como hipervigilancia o ataques de pánico― al encontrarse en situaciones que le recuerdan el evento traumático (como caminar solo por la noche).

Es decir, que lo que para ti puede ser un evento normal, para otra persona puede ser un factor desencadenante de ansiedad reactiva. 

(Por si lo necesites, en este artículo te explico cómo ayudar a una persona con ansiedad.)

👉 Síntomas y diagnóstico de la ansiedad reactiva

Así como ocurre con otros tipos de ansiedad (como la ansiedad laboral, por ejemplo), los síntomas de ansiedad reactiva pueden manifestarse en distintas formas según la persona. 

Veamos brevemente algunos de los síntomas más comunes y de qué manera puede ser diagnosticada. 

Identificación de síntomas

Al hablar de un cuadro de ansiedad reactiva, los síntomas más comunes pueden incluir: 

  • Hipervigilancia (estar constantemente alerta).
  • Evitación de estímulos relacionados a un trauma. 
  • Hipersensibilidad emocional (cambios bruscos en el estado de ánimo).
  • Síntomas físicos como palpitaciones, dolor en el pecho, dolores de cabeza…
  • Dificultad para concentrarse o para poder dormir. 

Como te darás cuenta, son muy similares a los síntomas de otros tipos de trastornos de ansiedad, así que el análisis de estos síntomas debe incluir también la evaluación de: 

  • La causa subyacente: en los casos de ansiedad reactiva, los síntomas tienden a estar vinculados a un evento desencadenante. En cambio, otros trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) o el trastorno de pánico, pueden surgir sin un evento precipitante claro.
  • La duración y temporalidad: la ansiedad reactiva tiende a ser de naturaleza más temporal y estar vinculada al evento específico que la desencadena. Por lo general, los síntomas disminuyen a la vez que el evento desencadenante desaparece. 

Por ejemplo, una persona puede experimentar síntomas de ansiedad reactiva después de un accidente automovilístico específicamente al conducir o al pasar cerca de la escena del accidente (y deja de experimentar los síntomas después). 

En cambio, otros trastornos de ansiedad pueden presentar síntomas más generalizados que no están vinculados temporalmente a un evento específico.

Proceso de diagnóstico

Si me conoces de algo, sabes que mi manera de practicar la medicina no es para nada parecida al modelo de “2 minutos por paciente” que impera en muchos sistemas de sanidad pública.

Y es que, como en el caso de cualquier enfermedad o dolencia, el diagnóstico de la ansiedad reactiva implica una evaluación integral de la persona, yendo más allá del síntoma y escarbando hasta la raíz. 

Idealmente, el diagnóstico incluirá:

  1. Una entrevista para recopilar toda la historia clínica de la persona.
  2. La evaluación de los síntomas específicos y su impacto en la vida diaria de la persona. 
  3. Cuestionarios, entrevistas o ejercicios para conocer más a fondo al paciente, y descubrir así potenciales eventos traumáticos sufridos en el pasado, o cualquier otro evento que haya sido percibido como amenazante o peligroso para la vida o la integridad personal del individuo.

Con toda esta información, el profesional de salud deberá también diferenciar la ansiedad reactiva de otros trastornos de ansiedad para poder dar un diagnóstico certero. 

En algunos casos, puede ser necesario un enfoque interdisciplinario que involucre a varios profesionales de la salud, como médicos, psiquiatras, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales.

👉 Tratamiento y manejo de la ansiedad reactiva

Antes de seguir adelante, ¡una buena noticia!

El primer paso para manejar la ansiedad reactiva ya lo estás dando. 🙂 

Informarte, educarte y entender más sobre qué es y cómo calmar la ansiedad es la mejor manera de iniciar tu viaje hacia la calma.

Una vez identificada y diagnosticada la ansiedad reactiva, es hora de iniciar la exploración para encontrar el tratamiento más adecuado para ti. Este dependerá de tu situación particular, y puede ir desde técnicas de autocuidado, hasta terapia psicológica y medicamentos.

Veamos algunas de ellas.

Estrategias efectivas para manejar la ansiedad reactiva por tu cuenta

Si estás experimentando síntomas de ansiedad reactiva, puedes probar algunas de estas estrategias para volver a la calma:

  • Mindfulness y meditación: al aumentar la conciencia del momento presente y desarrollar habilidades para manejar el estrés, puedes disminuir la intensidad de los síntomas de la ansiedad reactiva. Estas técnicas te enseñan a observar tus pensamientos y emociones sin juzgarlos, y así disminuir la intensidad de la respuesta emocional ante situaciones estresantes. 
  • Técnicas de relajación: al igual que con el mindfulness, la práctica de técnicas de relajación (como la respiración diafragmática, la visualización guiada, o la relajación muscular progresiva) puede ayudar a disminuir la activación fisiológica del cuerpo ante situaciones estresantes. 

Terapias y apoyos recomendados

Si te sientes incapaz de gestionar la ansiedad reactiva por tu cuenta, ¡busca apoyo!

La terapia cognitivo-conductual (TCC), por ejemplo, es un enfoque de tratamiento que ayuda a identificar y desafiar los pensamientos negativos y las creencias que contribuyen a la ansiedad.

La terapia de exposición, por su parte, implica exponerse gradualmente a los estímulos o situaciones que desencadenan la ansiedad, de manera controlada y sistemática. 

Por ejemplo, si el evento traumático está relacionado con conducir un automóvil, la persona puede comenzar enfrentando situaciones de conducción menos estresantes y luego avanzar de forma gradual hacia situaciones más desafiantes. 

Por su naturaleza, es importante que lo hagas en compañía de un profesional. 

También puedes buscar redes sociales de apoyo (desde amigos, familiares o grupos de apoyo específicos) que pueden proporcionar un espacio seguro para compartir experiencias.

Finalmente, si bien hay numerosas maneras de curar la ansiedad sin medicamentos, si tu médico lo te lo recomienda, los fármacos también pueden ser una opción complementaria válida en el tratamiento. 

👉 Prevención y estrategias de autocuidado

Si bien no es posible eliminar la ansiedad para siempre (porque la ansiedad, como vimos, es una reacción natural del cuerpo diseñada para protegerte), sí que podemos entrenar a nuestro cuerpo y nuestra mente para gestionarla de forma más eficiente.

Para eso, tenemos que cuidar de los artífices de estas reacciones fisiológicas, hormonales y emocionales. 

Lo mejor de todo es que podemos hacerlo sin tener que realizar grandes cambios en nuestro día a día.

Consejos para prevenir la ansiedad reactiva

Una buena estrategia para prepararte y ser más capaz de gestionar situaciones estresantes y la ansiedad, es potenciar tus fuerzas generadoras de salud.

Todas las personas tenemos la capacidad de generar salud (física, mental, emocional, espiritual) los 365 días del año, ¡pero la rutina moderna nos ha desconectado de ella!

Puedes potenciar esta salud innata que te pertenece…

  • Practicando deporte o haciendo ejercicio de manera regular: ya que el ejercicio físico está asociado con la liberación de endorfinas, neurotransmisores que actúan como analgésicos naturales y generan una sensación de bienestar. 
  • Llevando una dieta equilibrada, rica en nutrientes: ciertos nutrientes como el triptófano, presente en alimentos como el pavo, los lácteos y las nueces, son precursores de la serotonina, un neurotransmisor clave en la regulación del estado de ánimo y el sueño. 
  • Procurando tener siempre un sueño de calidad: durante el sueño, el cerebro procesa y consolida la información del día, restaura las funciones cognitivas y emocionales, y regula la liberación de hormonas relacionadas con el estrés y la ansiedad, como el cortisol.

En mi libro “La salud, tu mejor talento”, te explico cómo potenciar estas fuerzas internas a través de cambios de hábitos muy pequeños y sencillos de llevar a cabo. 

Técnicas de autocuidado

Si bien el término “autocuidado” o “self-care” parece estar muy mercantilizado hoy en día, ¡no subestimes el poder que tiene dedicar tiempo a actividades creativas y placenteras!

Actividades creativas como pintar, dibujar, escribir, tocar un instrumento musical o cualquier otra forma de expresión artística pueden ser muy terapéuticas y relajantes. 

Por otro lado, pasar tiempo al aire libre y en contacto con la naturaleza ha demostrado ser revitalizante y calmante, tanto para la mente como el cuerpo. 

Para algunas personas, la participación en prácticas espirituales o religiosas, como la oración, la reflexión o la asistencia a servicios religiosos, puede proporcionar un sostén firme para guiar la recuperación.

Y para otras, programar sesiones regulares de terapia de masajes o participar en técnicas de relajación física como la reflexología, la acupuntura o la terapia de acupresión se vuelve muy útil a la hora de relajar tensiones.

En esencia, ¡reserva tiempo de forma regular para actividades que te traigan alegría y satisfacción personal! En este artículo de cómo calmar la ansiedad en casa te explico en detalle cómo introducir más técnicas de autocuidado en tu rutina.

👉 Ahora que sabes qué es la ansiedad reactiva, ¿qué vas a hacer?

Si llegaste hasta el final de este artículo, te habrás dado cuenta de algo importante:

Si exploramos más allá del síntoma (la ansiedad reactiva), vemos que en realidad esta se origina en un miedo.

  • Miedo a no obtener un trabajo y caer en problemas financieros.
  • Miedo a un cambio grande.
  • Miedo a perder a alguien.
  • Miedo a revivir un trauma pasado. 

Es decir, que para tratar la ansiedad reactiva, tenemos que ir hasta ese miedo raíz y aprender a lidiar con él. 

Esta manera de abordar el tratamiento de la ansiedad ―de no verla como una enemiga, sino como un mapa para iniciar un viaje de autodescubrimiento y de crecimiento persona

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