Entendiendo el trastorno de ansiedad generalizada

Picture of Dra. Lourdes Tomás

Aunque muchas personas hablen de “ansiedad” como un único fenómeno, la verdad es que existen muchos tipos de ansiedad.

Está la ansiedad natural y normal que sentimos como seres humanos (y las que nos ha permitido sobrevivir como especie), y también tipos de ansiedad que requieren de más cuidado e incluso de atención médica. 

El trastorno de ansiedad generalizada es uno de estos tipos más severos de ansiedad, y saber identificarla es importante para poder hacer algo al respecto.

Veamos de qué se trata.

👉 Qué es la ansiedad generalizada: explicación y contexto

Para entender qué es la ansiedad generalizada, mejor te cuento el caso de una paciente que tuve hace un tiempo.

Llamémosla Laura, aunque no sea su nombre real.

Laura tiene 43 años, es madre de dos hijos y una exitosa profesional en el mundo de las finanzas. 

Cada mañana, cuando Laura se despierta, siente como si tuviera una piedra pesadísima sobre el pecho. A medida que avanza el día, la sensación de inquietud crece, como si estuviera constantemente al borde de un precipicio

Aunque intenta concentrarse en su trabajo, su mente se ve invadida de forma constante por pensamientos ansiosos: 

  • ¿Estoy haciendo lo suficiente en el trabajo? 
  • ¿Estoy siendo una buena madre? 
  • ¿Y si algo le sucede a mi familia?

No hay señales ni eventos que indiquen que esto deba preocuparle, pero igual, su corazón empieza a latir con fuerza y su respiración se vuelve superficial. A menudo, se siente mareada y con náuseas (a pesar de no haber comido nada en mal estado, ni de estar enferma). 

Por las noches, cuando al fin logra poner a sus hijos en la cama, Laura se siente agotada, tanto física como emocionalmente. Sin embargo, pasa las noches dando vueltas y vueltas en la cama, mientras su mente sigue girando con preocupaciones interminables.

Esto es más o menos lo que experimenta una persona con trastorno de ansiedad generalizada.

¿Te suena familiar? ¿Conoces a alguien así? 

Entonces sigue leyendo. 

Definición médica y características del trastorno

Mientras existen otro tipos de ansiedad puntuales, como la ansiedad reactiva o la ansiedad en el embarazo, el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se caracteriza por una preocupación excesiva y persistente sobre una amplia gama de situaciones y eventos en la vida cotidiana, por ejemplo: 

  • La salud.
  • El dinero.
  • La familia.
  • El trabajo o estudio. 

Las personas que padecen ansiedad generalizada, aunque conscientes de que la preocupación que sienten muchas veces carece de sentido o fundamento, no son capaces de controlarla o mantenerla a raya. 

Y si bien la ansiedad es una emoción natural del ser humano, cuando esta preocupación persiste durante un tiempo prolongado (el consenso de muchos médicos es de al menos 6 meses), se vuelve muy perjudicial y acarrea síntomas físicos y emocionales difíciles de gestionar.

Ansiedad severa vs. ansiedad generalizada

La ansiedad severa y el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) son dos condiciones distintas. 

  • La ansiedad severa comprende un nivel extremo de ansiedad que puede ocurrir como respuesta a situaciones específicas o eventos estresantes puntuales. Esta ansiedad puede ser intensa y abrumadora, pero tiende a ser temporal.
  • El trastorno de ansiedad generalizada implica una preocupación crónica y excesiva que abarca muchas áreas de la vida cotidiana, no solo situaciones específicas. Se presenta la mayor parte del tiempo y está asociada con síntomas físicos y emocionales.

Como ves, estos dos tipos de ansiedad son similares, pero no iguales. 

De hecho, el trastorno de ansiedad generalizada comparte características en común con otros trastornos que pueden dar pie a confusión, ¡así que es necesario conocerlos para no caer en el error!

Diferenciando la ansiedad generalizada de otros trastornos

Algunos trastornos con los que el trastorno de ansiedad generalizada puede confundirse son:

  • Trastorno de pánico: mientras que las personas con TAG tienen ansiedad persistente y generalizada, en el trastorno de pánico, los episodios de ansiedad son repentinos y pueden surgir sin una razón aparente. Por otro lado, los ataques de pánico presentes en este trastorno no son necesarios para el diagnóstico del TAG.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): involucra pensamientos intrusivos, involuntarios y obsesivos, que se traducen en compulsiones (físicas, conductuales o mentales) como respuesta. En el TAG, la preocupación es más generalizada y no está asociada con rituales compulsivos de manera necesaria.
  • Trastorno de estrés postraumático (TEPT): se desarrolla como resultado de un evento traumático específico, como abuso, maltrato, un accidente, etc. Se caracteriza por la presencia de recuerdos intrusivos, flashbacks o pesadillas relacionados con el evento, mientras que el TAG se centra más en la preocupación generalizada y persistente (sin que esté relacionada necesariamente a un evento traumático).
  • Trastorno de ansiedad social: se caracteriza por el miedo intenso en situaciones sociales o que involucran un desempeño. En el TAG, la ansiedad puede estar relacionada con una variedad de preocupaciones, no solo situaciones sociales.

Es importante tener en cuenta que estos trastornos pueden coexistir y que el diagnóstico diferencial debe ser realizado por un profesional de la salud mental

👉 Síntomas de la ansiedad generalizada: cómo reconocerlos

Como has podido ver en la historia de Laura, el trastorno de ansiedad generalizada va más allá de una simple preocupación.

Esta ansiedad constante disminuye la calidad de vida de las personas y su capacidad de realizar tareas cotidianas (como trabajar o relacionarse con otras personas), y se transforma también en otros síntomas, tanto físicos como emocionales.

Y, si bien los signos físicos y emocionales pueden manifestarse de diversas maneras en distintas personas, es útil saber reconocer cuáles son los más comunes. 

Identificación de signos físicos y emocionales comunes

Signos físicosSignos emocionales
Tensión muscular: rigidez, dolores musculares o sensación de «nudos» en los músculos, en especial en la zona del cuello, hombros y espalda.Nerviosismo o inquietud: incluso cuando no hay presencia de una amenaza inminente.
Fatiga: la ansiedad constante consume mucha energía, lo que puede producir fatiga crónica y sensación de cansancio, incluso cuando se está descansando o durmiendo adecuadamente.Dificultad para mantener la concentración: lo que puede afectar el rendimiento académico, laboral o social.
Problemas gastrointestinales: por ejemplo, dolor abdominal, diarrea, estreñimiento, náuseas o malestar estomacal crónico.Hipervigilancia o alerta constante: sensación de peligro, como esperando que algo malo suceda (aunque no sea algo concreto).
Dificultades para respirar: por lo general, las personas con ansiedad generalizada tienen una respiración muy rápida y superficial (lo que puede causar sensación de falta de aire), o incluso dolor en el pecho por ansiedad.Problemas de sueño: dificultad para conciliar el sueño, insomnio por ansiedad, despertares frecuentes durante la noche o un sueño no reparador.
Temblores o sudoración excesiva: en las palmas de las manos, axilas o frente, incluso en situaciones no relacionadas con el calor.Sensación de desasosiego: malestar general, soledad o desesperación.

👉 Estrategias para controlar la ansiedad generalizada

El TAG, a diferencia de otros tipos de ansiedad, es una condición médica crónica que requiere un enfoque integral para su manejo. 

Estas estrategias pueden incluir una combinación de técnicas de manejo de la ansiedad, cambios en el estilo de vida y, aunque es posible tratar la ansiedad sin medicamentos, en algunos casos es necesario el tratamiento farmacológico. 

Veamos algunas de las técnicas más comunes utilizadas para reducir los síntomas de ansiedad:

1. Técnicas efectivas de manejo y reducción de la ansiedad

Entre las técnicas más comunes para manejar los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada, podemos nombrar:

  • 1. La Terapia cognitivo-conductual (TCC): se centra en identificar los pensamientos irracionales y los patrones de comportamiento que contribuyen a la ansiedad, y desafiarlos como respuesta. Los terapeutas que la aplican proporcionan herramientas para cambiar los pensamientos negativos y reemplazarlos por pensamientos más realistas, así como también algunas habilidades para enfrentar las situaciones estresantes de manera más efectiva.
  • 2. Mindfulness y meditación: esta práctica se centra en trabajar la atención plena en el momento presente, ayudando a los pacientes a desarrollar una mayor conciencia de sus pensamientos y emociones, sin juzgarlos como buenos o malos. En este artículo sobre cómo calmar la ansiedad te comparto técnicas específicas relacionadas al mindfulness y la meditación para que puedas probar. 
  • 3. Respiración diafragmática: también conocida como respiración abdominal, esta es una técnica de respiración profunda que activa el sistema nervioso parasimpático, lo que produce una respuesta de relajación. 

En este artículo puedes ver más técnicas de relajación para la ansiedad que pueden resultar efectivas en casos de ansiedad generalizada.

2. Consejos para el manejo diario del trastorno

Practicar técnicas concretas para calmar los síntomas de ansiedad generalizada está muy bien, pero no debemos quedarnos solo en la superficie. 

Para ir un poco más allá, también es importante realizar cambios en el estilo de vida y la rutina diaria para que el cuerpo y la mente estén mejor preparados para gestionar los episodios de ansiedad.

Por ejemplo:

  • Establecer rutinas y estructura: la falta de estructura puede aumentar la ansiedad en personas con TAG. Establecer rutinas diarias consistentes (como horarios regulares para dormir, hacer ejercicio diario, o programar actividades concretas para combatir la ansiedad en casa) puede ayudar a reducir la incertidumbre y proporcionar un sentido de seguridad y control. 
  • Limitar la exposición a estresores: si bien no es sano evitar situaciones cotidianas para intentar huir de la ansiedad, sí que puede ser útil establecer límites a factores estresantes evitables e innecesarios, como relaciones interpersonales que no son constructivas, el consumo de noticias o de redes sociales, etc.
  • Fomentar el autocuidado: en esencia, ¡cuidar tus hábitos básicos! Comer saludablemente, priorizar un descanso de calidad, incluir actividad física diaria… en fin, todos los hábitos de los que te hablo en mi libro “La salud, tu mejor talento”.

Finalmente, y no menos importante, quiero destacar lo importante que puede ser tener apoyo social o profesional.

Las personas con TAG pueden tener una tendencia a aislarse, a sentir que hay algo mal en ellas, o incluso pueden sentir vergüenza por lo que sienten. Hablar con amigos, familiares, grupos de apoyo o un terapeuta puede proporcionar un espacio seguro para expresar emociones y recibir apoyo emocional. 

👉 ¿Conocías todo esto sobre el trastorno de ansiedad generalizada?

Espero que este artículo te haya dado un poco de claridad sobre cómo controlar la ansiedad generalizada, y que ahora sepas cómo diferenciarla de una simple ansiedad “normal”.

Recuerda: el conocimiento es el primer paso para afrontar cualquier problema de forma exitosa.

Que entiendas el qué, el cómo y el por qué, ¡te empodera! Porque así podrás tomar decisiones informadas sobre TU salud (sí, con el “tú” en mayúsculas).

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