Ansiedad Funcional: Entendiendo su Impacto y Manejo

Picture of Dra. Lourdes Tomás

¿Eres perfeccionista, detallista, y cumples siempre con todo lo que te propones? 

¿Tienes la sensación de que no puedes relajarte nunca, que estás siempre “en alerta”?

O quizás eres de las personas que tienen la agenda llena de compromisos, ninguno de los cuales es descansar…

Detrás de esta imagen de persona productiva y proactiva, puede haber una causa subyacente: 

Un cuadro de ansiedad funcional.

Si te ha sonado familiar esta descripción, este artículo es para ti. 

👉 ¿Qué es la ansiedad funcional? Significado de los distintos tipos de ansiedad

Empecemos por lo básico.

La ansiedad es una respuesta biológica normal que aparece frente a un miedo, y nos ayuda a protegernos y a enfrentar desafíos. 

En esencia, no es mala, sino útil. Cuando nos encontramos ante situaciones que consideramos amenazantes o que nos producen miedo, nuestro cuerpo activa el sistema de respuesta al estrés para que podamos enfrentar la situación.

Por ejemplo: 

  • Si tenemos que cruzar una avenida y no hay semáforo, ante el miedo de que nos arrolle un coche, nuestro sistema de alerta se activa (aumenta la frecuencia cardíaca, los músculos se tensan…) Así, podemos estar mejor preparados para identificar cuál es el mejor momento para cruzar, y nuestro cuerpo está preparado para correr si hace falta. 
  • Si tenemos una entrevista de trabajo, ante el miedo de no causar una buena impresión, la ansiedad puede hacer que pongamos más esfuerzo en prepararnos antes de la entrevista, o que prestemos más atención a las preguntas que nos hagan en ese momento. 

Ahora bien, esta ansiedad se vuelve “mala” cuando, en vez de ayudar, empieza a entorpecer nuestras tareas diarias o afectarnos física y mentalmente. Palpitaciones, dolor en el pecho, dificultad para dormir…

Y se vuelve igualmente mala cuando se manifiesta como un estado constante de alerta y anticipación, que impulsa a la persona a estar en permanente movimiento.

Esto es lo que se conoce como ansiedad funcional o ansiedad altamente funcional.

Características y definición de la ansiedad funcional

La ansiedad funcional está ligada, por lo general, al deseo de alcanzar metas y objetivos. Es por eso que puede ser percibida como una fuerza impulsora para el logro y el éxito.

Las personas con ansiedad funcional casi siempre se caracterizan por su:

  • Puntualidad.
  • Proactividad.
  • Alta productividad.
  • Motivación profesional.
  • Excelente predisposición a cumplir tareas.

Sin embargo, a pesar de sus aparentes “beneficios” (porque la cultura de hoy en día recompensa y admira a los adictos al trabajo), la ansiedad altamente funcional puede tener consecuencias negativas para la salud mental y el bienestar general, como veremos más adelante. 

Diferencia entre ansiedad funcional y patológica

Ya hablamos de la ansiedad funcional, que es la ansiedad “bien vista”. Ahora nos toca ver el otro extremo, la ansiedad patológica.

La ansiedad patológica ocurre cuando una persona experimenta una ansiedad intensa, mucho más allá de los niveles esperados para la situación:

  • Preocupación excesiva y constante.
  • Reacciones fisiológicas extremas como aumento de la presión arterial o de la frecuencia respiratoria.
  • Evaluación permanente de amenazas potenciales. 

Así, mientras que la ansiedad funcional está asociada casi siempre con un alto nivel de productividad, la ansiedad patológica puede ser debilitante e interferir de forma significativa con la vida diaria.

👉 Identificando la ansiedad funcional

Identificar la ansiedad funcional puede resultar desafiante debido a su naturaleza aparentemente adaptativa y asociada con el éxito. 

Sin embargo, existen algunas señales y características clave que pueden ayudar a diferenciarla de otras formas de ansiedad y a reconocerla en uno mismo o en los demás.

Síntomas comunes de la ansiedad de alto funcionamiento

Cuando hablamos de ansiedad funcional, los síntomas más comunes son: 

  • Perfeccionismo y autoexigencia: necesidad constante de alcanzar altos estándares de desempeño en todas las áreas de la vida. Por lo general, viene acompañado de una dura autocrítica en caso de no cumplir con las propias expectativas.
  • Agenda sobrecargada: la tendencia a llenar cada momento del día con actividades productivas, dejando poco o ningún tiempo para el descanso y el ocio.
  • Sensación de inquietud constante: estar siempre «en alerta», incluso cuando se están realizando actividades relajantes.
  • Preocupación excesiva por el futuro: tendencia a pensar siempre en lo que podría salir mal y en cómo evitarlo o solucionarlo, ya sea en el ámbito personal o en relación con la ansiedad en el trabajo.
  • Síntomas físicos de estrés: como tensión muscular, dolores de cabeza, problemas digestivos y dificultades para dormir. También la existencia de tics nerviosos como mover los pies constantemente, o morderse las uñas. 
  • Falta de satisfacción a pesar del éxito: incluso en el caso de lograr las metas y objetivos propuestos, las personas con ansiedad funcional suelen experimentar una sensación de insatisfacción crónica y la necesidad de seguir adelante hacia el próximo desafío. 

Todo esto conduce a un agotamiento físico y emocional, así como a una disminución en la calidad de vida y el bienestar general.

Cómo la ansiedad funcional afecta la vida diaria

A pesar de su aparente utilidad y asociación con la productividad, la ansiedad funcional puede tener un impacto muy negativo en quienes la experimentan:

  • Deterioro de la calidad de vida: sentirse abrumadas, agotadas y desconectadas de las actividades que solían disfrutar debido a la presión constante por ser productivas y eficientes.
  • Problemas de salud física y emocional: desde dolores de cabeza, hasta el desarrollo de afecciones más graves, como depresión. 
  • Dificultades en las relaciones interpersonales: debido a la incapacidad  para desconectarse del trabajo y dedicar tiempo de calidad a sus seres queridos.
  • Riesgo de burnout: agotamiento extremo, falta de motivación, y dificultad para concentrarse.

Lo más grave de este tipo de ansiedad es que, debido a sus aparentes beneficios, induce a las personas a permanecer en este círculo vicioso, sin tener deseos de cambiar, y dejando que su salud se deteriore en el proceso. 

👉 Estrategias para manejar la ansiedad funcional

Si has identificado que tú o un ser querido sufre de ansiedad funcional, es momento de actuar. 

Cuando hablamos de ansiedad funcional, el tratamiento se debe centrar en un enfoque integral que aborde tanto los aspectos físicos, como también emocionales y comportamentales de la persona.

Estas son algunas de las estrategias que podrías probar: 

1. Técnicas de afrontamiento para la ansiedad funcional

Si bien en este artículo sobre cómo manejar la ansiedad detallo varias técnicas que te pueden ayudar en el caso de ansiedad funcional, al estar en un estado de hipervigilancia e hiperactividad permanente, puede que algunas prácticas como el mindfulness o la meditación te cuesten un poco.

Si es tu caso, puedes afrontar los síntomas de la ansiedad funcional con técnicas diferentes. 

Veamos algunas de ellas, y pongamos algunos ejemplos de ansiedad funcional en acción para poder entenderlas mejor.

#1: Estrategias de afrontamiento cognitivo

Consiste en identificar los patrones de pensamiento irracionales o catastróficos que alimentan la ansiedad, y desafiarlos de forma activa.

Ejemplo: Imagina que tienes un proyecto importante en el trabajo y comienzas a preocuparte de forma excesiva por su resultado. Empiezas a trabajar más horas, a pensar en ese proyecto de forma constante, y ya no descansas bien por las noches pensando en eso. 

Incluso empiezan a aparecer pensamientos negativos acerca del resultado del proyecto.

En este caso, la reestructuración cognitiva implicaría cuestionar esos pensamientos negativos y reemplazarlos por pensamientos más realistas y adaptativos. 

Podrías preguntarte: 

«¿Cuáles son las evidencias reales que respaldan estas preocupaciones? ¿Ha habido momentos en el pasado en los que he manejado situaciones similares con éxito?» 

Al desafiar y reemplazar los pensamientos irracionales con pensamientos más equilibrados y realistas, puedes reducir la intensidad de la ansiedad y aliviar ese estado de alerta constante. 

#2: Estrategias de resolución de problemas.

Consiste en identificar los problemas concretos que están causando ansiedad, desarrollar un plan de acción para abordarlos y tomar medidas concretas para resolverlos.

Ejemplo: Supongamos que estás experimentando ansiedad debido a preocupaciones sobre tus finanzas. Esto te lleva a controlar tu cuenta bancaria a cada momento, y a trabajar más horas para generar más ingresos.

Primero, identifica cuáles son las preocupaciones financieras específicas que te están causando ansiedad, como el pago de deudas o la planificación para el futuro. 

Luego, desarrolla un plan de acción detallado para abordar cada una de estas preocupaciones. Esto podría implicar crear un presupuesto o buscar formas de reducir tus gastos. 

Al tomar medidas concretas para resolver los problemas financieros que te preocupan, puedes reducir la ansiedad asociada con ellos. 

2. Encontrar el equilibrio: manejo del estrés y la productividad

Probablemente, el desafío más grande que tienen las personas con ansiedad funcional es el de encontrar el equilibrio entre las ganas de producir, y la necesidad de autocuidarse.

Si tienes la costumbre de decir que “sí” a todo, o a trabajar más horas de las que deberías, o si te cuesta “desconectar” la cabeza de tus tareas, intenta poner en práctica estos 3 trucos:

  • Apagar el móvil y todas las notificaciones fuera del horario laboral. Si no ves ese correo electrónico que ha llegado a tu bandeja de entrada, ¡no puedes pensar en él! 
  • Antes de decir que sí a nada, pide tiempo para pensarlo. Un simple “te responderé en media hora, cuando pueda comprobar mi agenda” puede darte el tiempo que necesitas para evaluar si puedes comprometerte con algo más o no. 
  • Así como agendas reuniones y citas en tu calendario, agenda también horas para descansar o hacer una actividad que te guste (como practicar algún deporte, o dar un paseo por el parque). ¡Y toma ese compromiso con la misma seriedad que todos los demás! Es decir, que no se vale cancelarlo. 

Ya verás que, aplicando estos 3 sencillos trucos, empezarás a sentir que tienes más “aire” y menos ruido mental. 

3. Estrategias de autocuidado y bienestar mental

Como médico, me consta que el bienestar mental de una persona está muy ligado a su bienestar fisiológico.

Es decir, que para estar bien mental y emocionalmente, también debemos cuidar nuestro cuerpo, que es el que segrega las hormonas que dirigen todo el concierto de nuestras emociones. 

Es por eso que es tan importante:

  • Practicar ejercicio regularmente, para liberar endorfinas, neurotransmisores que promueven la sensación de bienestar.
  • Priorizar un sueño de calidad, manteniendo horarios regulares de sueño y creando un ambiente propicio para descansar.
  • Llevar una dieta equilibrada y nutritiva, priorizando alimentos ricos en nutrientes, como frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables, y limitando el consumo de alimentos procesados, azúcares refinados y cafeína, que pueden exacerbar la ansiedad.

En este artículo de cómo combatir la ansiedad en casa encontrarás más consejos y trucos para practicar el autocuidado. 

4. Construyendo resiliencia frente a la ansiedad funcional

La resiliencia es la capacidad de adaptarse y recuperarse frente a la adversidad, incluida la ansiedad funcional. 

Y como la ansiedad es una reacción natural del cuerpo, entenderla y gestionarla no es cosa de una sola vez, sino que es una habilidad que se va entrenando.

Aquí te comparto algunas estrategias para desarrollar resiliencia frente a la ansiedad funcional:

  • Autoconocimiento y autoaceptación: reconocer y aceptar tus sentimientos de ansiedad sin juzgarte, para así poder enfrentar la ansiedad desde una posición de compasión y comprensión (en lugar de autocastigarte por sentirte así).
  • Cultivar el optimismo: practica la gratitud diaria para mantener una perspectiva optimista.
  • Establecer conexiones sociales: busca apoyo emocional y comprensión en tus amigos, familiares o grupos de apoyo. Compartir tus experiencias con otros que comprenden tu lucha puede brindarte consuelo y fortaleza durante los momentos de ansiedad.

Al fortalecer tu capacidad para adaptarte y recuperarte de la adversidad, puedes enfrentar la ansiedad funcional con confianza y determinación, y aumentar así tu sensación de bienestar general.

5. Importancia de buscar ayuda profesional

Si bien la ansiedad funcional parece inofensiva y es muchas veces alabada por los demás, ya has visto cómo puede poner en riesgo tu salud y tu bienestar.

Si te sientes incapaz de mantenerla bajo control, te recomiendo buscar ayuda de un profesional de la salud. 

Los expertos en salud mental ofrecen orientación especializada que no solo alivia los síntomas inmediatos, sino que también promueve un cambio fundamental en la relación con la ansiedad, lo cual te puede abrir las puertas a una vida más plena y equilibrada.

En el caso de que se trate de un ser querido que esté experimentando ansiedad y que pienses que necesita asistencia, puedes ver este artículo sobre cómo ayudar a alguien con ansiedad.

👉 Superando los desafíos de la ansiedad funcional

En mi manera de ejercer la medicina, no veo la ansiedad como una enemiga o un simple síntoma…

Veo la ansiedad como una oportunidad.

Incluso la ansiedad funcional, con todo el daño que puede llegar a hacer a una persona, puede presentar oportunidades para el crecimiento personal. 

Al construir resiliencia frente a la ansiedad y priorizar nuestro autocuidado y bienestar mental, aprendemos a enfrentar los desafíos de manera más efectiva y cultivar una vida más equilibrada y satisfactoria.

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