Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, y dejar a un lado todo lo que no fuese vida, para no descubrir en el momento de mi muerte, que no había vivido.

Henry Thoreau

La primera vez que escuché este bellísimo fragmento de Henry Thoreau fue en mi adolescencia, mientras veía El club de los poetas muertos.

Es un texto que me remueve por dentro cada vez que regreso a él. 

Porque este fragmento es una llamada. Una invitación a vivir con consciencia, experimentando la vida en su plenitud. 

Y ese mensaje me parece hoy en día más necesario que nunca.

Porque en el mundo actual hemos olvidado qué significa realmente vivir. 

Nos hemos acostumbrado a transitar por la vida en piloto automático, desconectadas de nosotras mismas y de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Atrapadas en esa vorágine de tareas, responsabilidades y ocupaciones, perdemos el vínculo con la vida.

Y eso, poco a poco, va minando nuestra salud.

No solo la física o la mental/emocional; también una parte más profunda y sutil: 

Nuestra salud espiritual o existencial.

Por eso quiero que este artículo sea una invitación a reconectar con esa parte de ti que quizás has dejado olvidada.

A dejar de HACER durante solo unos minutos para permitirte SER.

Hoy quiero invitarte a experimentar la vida desde la consciencia y la plenitud.

¿Me acompañas?

👉 Salud espiritual o existencial: qué es y cómo se relaciona con los otros niveles de la salud

Antes de nada, debo explicarte a qué me refiero cuando hablo de “salud existencial”.

Y para esto, lo primero que debes entender es que:

El ser humano no es solo un cuerpo físico.

Somos la unión de un cuerpo-mente-emoción y un cuerpo existencial. Todo al mismo tiempo. Todo conectado entre sí.

Si una de esas partes falla, todo el conjunto sufre.

Por eso, cuando descuidas tu cuerpo existencial (cuando pasas por la vida en automático, sin prestar atención a tus necesidades más profundas), eso afecta a la salud de tu cuerpo y de tu mente.

Y por eso, como médico trabajo con un enfoque integrativo.

Un enfoque de la medicina que ve al ser humano como un todo, y que actúa sobre todos los niveles de su salud.

Te lo explico.

✅ 1. Nivel biológico y nivel mental-emocional: los dos más conocidos

Imagina que te pregunto: “¿Qué significa para ti estar realmente sana?”… 

¿Qué me responderías?

  • Quizá me dirías que es tener un cuerpo que funciona bien (dormir bien, tener buenas digestiones, un sistema inmune fuerte que te protege…) y vivir libre de enfermedades.  
  • O tal vez añadirías que, también es necesario estar en equilibrio con tu mente y tus emociones. Sentirte en paz, sin estar arrastrada por la ansiedad, el miedo o la tristeza.

Y sí, esos son los dos primeros niveles de la salud:

  • El biológico (la salud del cuerpo).
  • El mental/emocional.

Si uno de estos niveles falla, tu salud en su conjunto se resiente.

Por ejemplo: ¿verdad que cuando sufres ansiedad, eso también afecta a tu salud física? (Tienes insomnio, malas digestiones, dolores musculares…).

 ¿O que cuando llevas mucho tiempo soportando un problema físico (como una enfermedad crónica), eso tiene un impacto en tu estado de ánimo?

Todos los niveles de la salud están interconectados.

Y por eso es importante que entiendas que, más allá de lo físico y lo mental/emocional, hay un tercer nivel más sutil… el existencial.

✅ 2. Nivel existencial: la salud del espíritu

Tener una buena salud existencial significa vivir con presencia.

Es estar aquí y ahora, experimentando la vida desde la consciencia. Llevar una vida coherente contigo misma, congruente con el propósito de tu vida. 

Es vivir desde dentro.

Desde la autenticidad de ti misma, no desde el personaje que creamos para ser aceptadas, queridas o miradas. 

Cuando:

  • Te rodeas de personas que te nutren.
  • Reservas pequeños momentos para estar contigo misma.
  • Apagas el móvil cuando estás con tu hijo para prestarle toda tu atención.
  • Te preparas tu café o infusión favorita con calma, disfrutando de cada paso como si fuese un pequeño ritual.

Todos estos gestos cuidan tu salud existencial, porque a través de ellos te permites estar presente en lo que está aconteciendo en tu vida.

Pero los ritmos que nos impone la sociedad nos empujan justo en la dirección contraria.

Transitamos la vida con el piloto automático siempre encendido. Saltando de una tarea a otra sin parar ni un segundo, siendo nuestra mente la que dirige nuestra vida y no nosotras mismas.

Y en esta carrera por hacer, hacer y hacer dejamos de prestar atención a lo que verdaderamente es vital: el simple y mero hecho de existir.

  • Cuando te levantas cada mañana sin ilusión, permitiendo que la realidad te arrastre.
  • Cuando comes sin saborear la comida, porque tu mente está secuestrada por lo que ocurre en la pantalla (la del móvil, la del televisor) o perdida en sus propias preocupaciones.
  • Cuando entierras las emociones incómodas, porque ignorarlas es más sencillo que afrontarlas.
  • Cuando llegas a la cama sin haber tenido ni un solo momento de conexión contigo misma en todo el día.

Todo esto te lleva a vivir cada vez más desconectada de ti misma. 

De lo que sientes. 

De lo que deseas.

De lo que le da sentido a tu existencia. 

Y con el tiempo, esta desconexión afecta al resto de áreas de tu salud.

👉 Por qué vivir en piloto automático daña tu salud (y no solo la existencial)

Estar sana es estarlo en los 3 niveles de tu salud.

Tanto en el físico como en el mental/emocional y el existencial.

Puede que estés cuidando tu alimentación, tu descanso y que hagas ejercicio. Incluso que realices prácticas para entender y gestionar mejor tus emociones y tus pensamientos.

Pero si hay una parte de ti que vive desconectada, entonces tu salud no está completa.

Y esa falta de salud en lo existencial, con el tiempo, acaba afectando al resto.

Por ejemplo, cuando:

  • Te aferras a una relación que te hace daño por miedo a estar sola… y aparecen el insomnio, las taquicardias, el malestar constante.
  • Tu trabajo no te permite vivir como deseas… y aparecen la rigidez y los dolores musculares, problemas digestivos, ansiedad por la comida.
  • Te exiges ser perfecta en todo (como madre, como pareja, como profesional, como pareja)… y aparecen problemas de piel, infecciones recurrentes, desajustes en tu ciclo menstrual.

Esos síntomas parecen venir “de la nada”, pero no es así.

Son un aviso de que hay una parte de tu salud que estás descuidando y que requiere atención.

👉 Cómo reconectar con la vida y cuidar tu salud existencial

Desactivar ese “modo automático” no es sencillo.

Los propios ritmos frenéticos que nos impone la sociedad nos empujan a vivir de esta manera.

Pero como has visto, romper con este automatismo es clave para cuidar tu salud.

Y para eso el primer paso es, precisamente, parar.

✅ 1. Concédete un espacio para escucharte

A veces no somos conscientes de nuestras necesidades porque, sencillamente, no nos tomamos el tiempo suficiente para escucharnos.

Vivimos tan volcadas hacia fuera que nos olvidamos de dirigir nuestra mirada hacia dentro.

Por eso, lo primero que quiero proponerte es que reserves un momento solo para ti. Un pequeño espacio para parar.

Para autoobservarte.

Pueden ser 5 o 10 minutos por la mañana, antes de empezar el día. O por la noche, cuando todo se calma. 

Ese gesto tan simple puede ser el primer paso hacia una mayor conexión contigo misma.

✅ 2. Pregúntate si estás viviendo en coherencia con quien eres

Una vez que has creado ese pequeño espacio para parar y escucharte, puedes empezar a hacerte algunas preguntas que te ayuden a mirar tu vida con más claridad.

Pregúntate:

  • ¿Cómo me siento con la vida que llevo ahora mismo?
  • ¿Estoy viviendo de forma coherente con lo que necesito?
  • ¿Hay algo que sigo sosteniendo por inercia, aunque ya no tenga sentido para mí?
  • ¿Qué aspectos de mi vida me hacen sentir en paz… y cuáles me generan malestar?

No tienes que cambiarlo todo de golpe. 

Puedes empezar por cosas pequeñas: soltar una exigencia que te daña, decir “no” a algo que ya no te representa, reconocer que hay algo que te desborda y permitirte pedir ayuda….

Se trata de examinar, con objetividad y amabilidad, todo lo que hay en tu vida. 

Y desde ahí, empezar a construir una existencia más alineada con lo que realmente necesitas.

✅ 3. Reserva momentos para hacer algo que te llene

Como te digo, no necesitas realizar grandes cambios para comenzar a cuidar tu salud existencial.

A veces basta con un pequeño paso para empezar.

Algo tan simple como buscar un momento en tu día (o en tu semana) para dedicarlo a una actividad que te llene.

  • Cuidar tus plantas.
  • Escribir.
  • Caminar sin prisa.
  • Experimentar con una nueva receta.
  • Colaborar como voluntaria en alguna asociación.

Piensa en algo que te haga sentir realizada (o lo que es lo mismo: que te haga sentir presente) y busca un espacio para esa actividad. 

✅ 4. Cuida tus relaciones desde la presencia

Cuando compartes tiempo con alguien a quien quieres, ¿estás realmente presente? ¿O tu cabeza sigue perdida en sus preocupaciones?

Cultivar vínculos de calidad también es una manera de cuidar tu lado existencial.

Por eso te invito a:

  • Elegir con consciencia a quién le entregas tu tiempo.
  • Reservar momentos para compartir con esas personas que son importantes para ti (tu pareja, tus hijos, tus amistades…).
  • Y, sobre todo, estar presente. Dejar el móvil a un lado, apagar las distracciones y prestar atención de verdad.

Compartir tiempo de calidad con las personas que queremos no solo nos nutre, sino que puede ser un hábito profundamente sanador.

Y sí: sé que esto es  más fácil de decir que de aplicar en la realidad. Por eso te comparto un truco que a mí me funciona:

Cuando me veo supermetida en el hacer, hacer y hacer; cuando voy «resoplando» por tener que ir a comprar, hacer las tareas con los peques, madrugar para coger un avión y dar una conferencia….

En estos momentos, paro en seco.

Cierro los ojos.

Respiro profundamente.

Y me pregunto:

«Si este fuese el único momento que tuvieses para hacer esto que estás haciendo, ¿desde donde lo vivirías?

¿Desde la desidia? ¿O desde la alegría, la presencia y la gratitud por poder disfrutar de este instante precioso y único?”.

A mí, esta reflexión me sirve de mantra para recolocarme internamente en mi relación con el mundo.

✅ 5. Agradece lo bueno que te trae la vida (por pequeño que sea)

¿Sabías que practicar la gratitud mejora tu salud mental y física?

Por eso, te animo a convertirla en un hábito diario.

Una forma sencilla de empezar es hacerlo antes de dormir. Solo tienes que hacerte esta pregunta:

“¿Qué ha pasado hoy por lo que podría dar las gracias?”

Puede ser algo muy simple: una comida rica, una charla agradable, una situación difícil que supiste manejar, un momento que te sacó una sonrisa…

Cuanto más lo practiques, más fácil te resultará detectar esas pequeñas cosas por las que sentirte agradecida.

✅ 6. Busca un propósito que te mueva

Llevar una vida con propósito es clave para sentirte plena.

Decía Viktor Frankl (neurólogo, psiquiatra y autor de “El hombre en busca de sentido”) que:

La vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias, sino solo por falta de significado y propósito.

Ese propósito no tiene que ser algo muy grande. Basta con algo tan sencillo como:

  • Emprender un proyecto personal que te ilusiona.
  • Cultivar una pasión que habías dejado de lado hace mucho (apuntarte a clases de pintura, escribir un libro…).
  • Sentirte realizada ayudando a otros.
  • Encontrar una profesión con la que sientas que aportas algo al mundo.

Si aún no lo has hecho, te invito a preguntarte:

¿Qué es aquello que sientes que le da un propósito y un significado a tu vida?

✅ EXTRA: Ejercicio para explorar tu salud existencial

Por último, me gustaría proponerte un ejercicio sencillo, pero muy poderoso, para comenzar a explorar el estado de tu salud existencial.

Se llama “La rueda de la vida”.

El ejercicio te invita a observar tu vida “desde arriba” y revisar tu nivel de bienestar en todas tus áreas: en la salud, en las relaciones personales, en lo laboral…

Si te apetece probarlo, en este vídeo de mi canal de YouTube te explico cómo llevar a cabo este ejercicio:

👉 ¿Vas a aplicar estos consejos para llevar una vida más en presencia y con sentido?

Tu cuerpo existencial también requiere que lo cuides y lo mimes.

Y para eso, lo más importante son las pequeñas decisiones que tomas en tu día a día:

  • Cuando decides experimentar la vida con gratitud y presencia.
  • Cuando decides reservar momentos para ti, para escucharte y hacer cosas que te permitan estar presente.
  • Cuando decides actuar conforme a tu propósito, en lugar de permitir que la inercia de las tareas cotidianas te arrastre.

Todas estas decisiones te permiten vivir con intención, cuidando la salud de tu cuerpo existencial desde la presencia y la consciencia.

Y cuando haces esto, también estás cuidando de tu salud a todos los niveles.

Porque cuando tu cuerpo existencial sufre, también lo hace el cuerpo físico-mental-emocional.

Pero lo contrario también es cierto:

  • Si tienes malestar físico (no duermes bien, llevas una vida sedentaria, basas tu dieta en alimentos poco saludables).
  • Si tu mente está siempre agitada y perdida en sus preocupaciones.
  • Si tus emociones (la ira, la tristeza, el miedo) están revueltas y te gritan para que les prestes atención. 

Tu salud existencial se acaba resintiendo.

Porque el ser humano es un todo.

Y por eso mismo, cuando diseñé este test de hábitos saludables, lo hice teniendo en cuenta todas estas dimensiones de la salud.

Tanto la física y la mental-emocional como la existencial.

Si deseas saber si estás llevando hábitos que te permitan cuidar de tu salud en todos los niveles, te invito a realizarlo.

Es una herramienta sencilla pero que puede ofrecerte mucha claridad respecto a qué puedes hacer para seguir cuidándote.

Además, es totalmente gratuito.

Deseo que te ayude a seguir cuidando de tu salud en todos los niveles.