¡Hola!

Soy Lourdes Tomás, y soy médica mentora con enfoque integrativo. O dicho de otra forma, mi vocación es ayudar a las personas a que vivan. Pero a que vivan en toda la extensión del concepto.

Lo que me lleva a una pregunta que quizás nunca te hayas hecho: 

¿Qué es vivir? ¿Y qué es sobrevivir?

En esta carta/post quiero compartir contigo lo que para mí significa vivir, y el camino que yo he encontrado para llevar una vida plena. 

Ojalá te ayude a dar un pasito más para conseguir tú lo mismo.

👉 Vivir o sobrevivir: qué es cada cosa y dónde estás tú

Dice la RAE que vivir es:

  1. Tener vida. 
  2. Durar con vida. 

Son definiciones que se quedan en el plano puramente biológico.

Además, fíjate en los verbos que usan: Tener. Durar.

Son verbos que inspiran esfuerzo, aspereza. Como si vivir fuera algo crudo o agotador. 

En lugar de entender la vida como algo que fluye de forma natural, sin resistencia, la asociamos al concepto de “sobrevivir”.        

Pero cuando decidimos profundizar es cuando nos topamos con la pregunta clave:

 ¿Qué es “vivir bien”? ¿Vivir con plenitud? 

¿Cuándo decimos que “vivimos” desde el prisma de la felicidad, el goce o la paz?

Te cuento cómo lo veo yo.

✅ 1. ¿Qué es vivir? Vivir con salud plena

Antes te decía que soy médica con enfoque integrativo. Y eso influye de forma directa en mi visión de lo que es vivir. 

Porque para mí, estar viva es estar sana. 

Y estar sana es estarlo a 3 niveles:

  • Estar sana a nivel biológico: cuando tienes energías, duermes bien, tienes buenas digestiones… en general, tener salud a nivel biológico significa que tu cuerpo funciona como debe.
  • Estar sana a nivel emocional: cuando tu mente está en calma, en equilibrio. Cuando no te sientes abrumada por tus propias emociones (miedo, ansiedad, ira…) y eres capaz de gestionarlas bien.
  • Estar sana a nivel existencial: porque para tener una salud plena no basta con tener satisfechas nuestras necesidades físicas y mentales; también hay que cubrir las existenciales. Tener un círculo íntimo que te apoye, sentir que tienes un propósito en la vida…  Todo esto es fundamental para estar en paz contigo misma.

Porque para poder vivir de forma plena necesitas un cuerpo funcional, un equilibrio emocional y una vida coherente con lo que tú eres.

Como es lógico, la vida es camino y oscilación. No existe la perfección. Pero tener claro esto, me sirve de faro hacia lo que quiero que sea mi vida.

✅ 2. ¿Qué es sobrevivir? Vivir ignorándote

Sobrevivir es vivir de espaldas a ti misma. A tus necesidades. A tus deseos.

Sobrevivir es dejar de escucharte.

Porque tu cuerpo, tus emociones y tu parte existencial te hablan. Sobrevivir es ignorar las señales que te están enviando:

  • Sobrevivir a nivel biológico: ¿por qué llevas tanto tiempo sin dormir bien? ¿Por qué sufres estreñimiento crónico o diarreas regulares? ¿Por qué estás siempre con rigidez y dolor?
  • Sobrevivir a nivel emocional: ¿por qué vives en una constante angustia? ¿Por qué tienes arrebatos de ira “inexplicables”? ¿Por qué a veces la tristeza te desborda?
  • Sobrevivir a nivel existencial: ¿por qué sientes esa sensación de vacío en tu interior, incluso si tienes la vida “perfecta”? ¿Por qué sigues aferrándote a relaciones que sabes que no te hacen bien? ¿Por qué has aceptado llevar una existencia que en realidad no te satisface? ¿Dónde han quedado tus metas y tus sueños?

Cuando vivimos de espaldas a todas estas preguntas, lo que hacemos es sobrevivir.

Y esto es algo que veo constantemente en consulta.

El ritmo frenético de la vida moderna nos empuja a vivir en automático, abrumados por un flujo constante de responsabilidades, compromisos y distracciones digitales.

Y junto con esa vorágine, ese “no parar”, vienen el insomnio, los dolores, la ansiedad, la sensación de vacío…  

Hemos acabado asumiendo que todos esos síntomas son el precio a pagar por vivir, cuando en realidad es al contrario: 

Son el lenguaje que utiliza nuestro cuerpo para avisarnos de que algo está fallando.

Solo cuando estamos dispuestos a atender a esas señales, y dar respuestas a las preguntas que llevamos tanto tiempo ignorando, es cuando podemos encontrar el camino de vuelta a casa.

De vuelta a nuestra salud. 

De vuelta a ti.

De vuelta a VIVIR.

👉 Cómo pasamos de sobrevivir a vivir con plenitud: 6 claves prácticas

Estar sana es estarlo en los 3 niveles.

Para reconectar con tu salud y empezar a vivir, debes satisfacer tus necesidades tanto biológicas como emocionales y espirituales.

Y como parte de esta carta/post, quiero mostrarte 6 pasos que puedes dar desde hoy mismo para emprender ese camino de vuelta a casa.

✅ A. A nivel biológico

Ya nos avisaban los sabios griegos: una mente sana debe habitar en un cuerpo sano.

Porque el estado de nuestro cuerpo a nivel fisiológico afectará a nuestras emociones y a nuestro estado de calma.

Te muestro algunos puntos clave para cuidarlo.

➡️ 1. Aliméntate bien

Entre el 80 y el 90 % de la serotonina (la famosa “hormona de la felicidad”) se fabrica en nuestro intestino.

Por eso una buena alimentación no solo nos ayuda a tener más energía y a que nuestro organismo esté más sano; también tiene un impacto directo en nuestras emociones.

Para profundizar en este tema, te dejo aquí un artículo con las claves de una alimentación saludable.

➡️ 2. Cuida tus biorritmos

Nuestro cuerpo se mueve al compás de unos ritmos muy precisos. 

Ritmos ancestrales que nos acompañan desde los orígenes de la humanidad, y que determinan:

  • Qué horas son las más indicadas para comer.
  • Cuándo tiene sentido que estemos despiertos, y cuándo deberíamos dormir.
  • En qué periodos del día podemos hacer actividad física.

Te pongo un ejemplo sencillo: si haces deporte muy intenso a las 9 de la noche en invierno, cuando ya no hay luz natural, tu cuerpo responderá peor que si lo haces en verano.

Porque nuestro organismo está diseñado para estar activo y alimentarse durante el día, y durante la noche espera ayuno y reposo.

Estos ritmos son los que estudia la ciencia de la cronobiología, y en este vídeo de mi canal de YouTube te hablo más sobre ellos:

✅ B. A nivel emocional

El estado de nuestro organismo influye en el de nuestra mente, pero también ocurre al revés.

Cuando tenemos una mala gestión emocional (por ejemplo, cuando llevamos mucho tiempo sufriendo estrés o ansiedad), esas emociones se acaban somatizando en forma de tensiones musculares, peores digestiones, agotamiento….

Por eso ahora voy a proponerte dos ejercicios que yo suelo recomendar a mis pacientes y que te ayudarán a tener una mente más en calma.

➡️ 3. Medita 20 minutos al día

Meditar es una práctica que nos ayuda a recuperar nuestra capacidad de autoobservación.

Al meditar de manera regular:

  • Somos más conscientes de las señales que nos envía nuestro cuerpo, tanto a nivel físico como mental.
  • Conseguimos “separarnos” de nuestras emociones y observarlas desde un lugar seguro, como si las viésemos desde detrás de un cristal. De esta forma podemos evitar que nos arrastren.
  • Nos volvemos más conscientes de la raíz de nuestro malestar, lo que nos permite actuar sobre él. 

Si nunca has meditado, puedes empezar probando la técnica de relajación y autoobservación que te propongo en este artículo.

➡️ 4. Lleva un diario

En cierto modo, la escritura es otra forma de meditación y de autoconocimiento.

Al volcar tus pensamientos (tus miedos, preocupaciones…) en el papel, consigues liberarte de ellos y de la carga mental que te suponen.

Algunas de mis pacientes lo describen como “soltar una mochila muy pesada” que ni siquiera se habían dado cuenta de que llevaban encima.

No solo eso, sino que también te permite observar esos pensamientos desde una perspectiva más lejana y objetiva, para entender de dónde surgen y cómo te afectan. 

✅ C. A nivel existencial

Muchas veces pensamos que tratar una enfermedad consiste en paliar los síntomas físicos (y como mucho, los emocionales).

Pero a menudo este enfoque no nos permite llegar hasta la raíz del problema.

Porque si no estás sana a nivel existencial, eso también va a tener un impacto en tu salud, tanto física como mental.

Un ejemplo muy claro lo tienes en este vídeo de mi canal de YouTube.

En él comparto el caso de una paciente que llegó a mi consulta con diferentes síntomas físicos y emocionales, y con una relación muy negativa con la comida.

Y al indagar en su situación descubrimos que la raíz del problema estaba en una relación de pareja disfuncional. 

Un vínculo que mantenía, no por amor, sino por un profundo miedo a estar sola.

A menudo este tipo de “dolencias existenciales” tienen raíces muy profundas, pero aquí te dejo algunos ejercicios con los que puedes empezar a explorarlas.

➡️ 5. Reflexiona sobre si falta algo en tu vida

Si sientes un vacío interior, si estás apática y descontenta con tu vida a pesar de que lo tienes “todo”, es muy probable que algo esté fallando y no te hayas dado cuenta.

Y para romper con ese círculo vicioso, la única solución es observar con ojo crítico nuestra existencia.

Afrontar esas preguntas que llevamos tiempo ignorando e identificar qué pilares de nuestra vida están fallando.

Para esto, un ejercicio que suelo aplicar con mis pacientes es la rueda de la vida, y en este vídeo te explico en qué consiste:

➡️ 6. Practica la gratitud

La gratitud es una práctica que nos ayuda a apreciar todo lo que sí tenemos en nuestra vida (y no poner la atención solo en aquello que nos falta).

Te lo explico con un ejemplo.

Imagina que un día, mientras salías a correr, te caíste y te lesionaste una rodilla. A partir de aquí puedes hacer dos cosas:

  1. Centrarte en cuánto te duele la rodilla, y en lo frustrada que estás porque no vas a poder correr en varias semanas hasta que se te cure la lesión.
  2. O agradecer que no haya sido una lesión más grave, que pronto estarás recuperada y que el resto de tu cuerpo está sano.

La situación es la misma (te has lesionado), pero la manera en la que la afrontas varía por completo.

Esto de la gratitud quizá te suene iluso o incluso demasiado “espiritual”. Pero en realidad es una práctica que tiene mucha evidencia dentro de la psicología positiva.

Por supuesto, la gratitud no debe ser una excusa para aceptar aquellas áreas de tu vida que no funcionan.

Como en el ejemplo de la paciente que te ponía antes: si mantienes una relación amorosa por miedo a estar sola, debes afrontar ese miedo y ponerle solución.

Pero la práctica de la gratitud te puede ayudar a recordar todo lo que sí tienes (y lo afortunada que eres de tener un hijo al que adoras, una familia que te quiere, un círculo de amigos que te apoya, una profesión que está alineada con tus valores…). 

👉 Ten clara la idea: el cambio empieza en ti

Como me gusta decir, yo no trabajo con pacientes, sino con “hacientes”.

Porque este proceso de volver a casa, de reconectar con tu salud y volver a vivir, debe empezar en ti. Yo puedo acompañarte y ofrecerte las herramientas, pero debes ser tú quien las ponga en práctica.

Esto quizá te suene abrumador, pero quiero que te quedes con la parte positiva del mensaje:

Y es que tú misma, en este mismo instante, ya tienes la capacidad de poner en marcha ese cambio para dejar de sobrevivir y empezar a VIVIR en mayúsculas.

Lo único que necesitas son las herramientas para conseguirlo.

En ese sentido, te propongo dos caminos:

  • EL CAMINO 1 (newsletter gratuita): suscríbete a mi newsletter gratuita, donde comparto consejos para mejorar tu salud en los 3 niveles que te he descrito (biológico, emocional y existencial).
  • EL CAMINO 2 (libro): también puedes adquirir mi libro “La salud, tu mejor talento”, donde profundizo mucho más en todas estas ideas y te doy multitud de consejos prácticos para que tomes un rol activo en el cuidado de tu salud.

Sin importar el camino que elijas, deseo que este artículo (esta carta personal, más bien) te inspire a tomar responsabilidad sobre tu bienestar y sobre tu vida.

Porque como también me gusta decir: una nueva salud está en tus manos. 

Un abrazo,

Dra. Lourdes Tomás