7:30 am. Suena el despertador.
Marta lo apaga, aparta las sábanas y se sienta al borde de la cama. Suspira y piensa:
“Esta noche también he dormido del tirón, pero me siento como si me hubiera pasado un tren por encima. No lo entiendo…”.
Se levanta, se toma el café y se va pitando para la oficina.
Al cabo de un par de horas está agotada y se le cierran los ojos delante del ordenador. Tiene la mente embotada, como si tuviera la cabeza llena de niebla.
“Madre mía, con el lío que tengo para esta semana…”, se queja. Va a por otro café para aguantar hasta la hora de comer.
Después del almuerzo se muere de sueño, pero como aún le quedan unas horas para salir de la oficina, se toma otro café más.
A las 7 por fin llega a casa extenuada. Ve la ropa de deporte que había preparado sobre la cómoda el día anterior y se acuerda de que se había propuesto ir al gimnasio.
“Hoy no, estoy agotada. Otro día será”.
Al llegar la noche cena y se acuesta casi enseguida, deseando dormir. “A ver si esta noche descanso un poco más”, pero no tiene muchas esperanzas.
Lleva así ya varias semanas, ¡y eso que todas las noches duerme 7-8 horas! Y además suele dormir del tirón.
No entiende por qué le da tanto sueño por el día…
***
Si estás aquí leyéndome, es muy probable que la historia de Marta te resulte muy familiar. 😉
Porque como ella, tú también te preguntas por qué pasas el día extenuada a pesar de dormir suficientes horas.
Aquí te lo voy a explicar.
En este artículo te explico diferentes motivos que pueden hacer que estés agotada y con sueño durante el día. Y te explicaré qué puedes hacer para recuperar tu vitalidad.
¿Me acompañas?
👉 Por qué te da tanto sueño aunque duermas tus 8 horas: 10 posibles motivos
Si te pasas el día bostezando y con sueño, es muy posible que tu descanso nocturno no sea lo bastante reparador.
Y es que:
Para sentirte enérgica durante el día, no basta con dormir suficientes horas; también es importante que tu sueño nocturno sea de calidad.
Esto puede ocurrir por diversos motivos, pero aquí voy a compartir contigo algunas de las causas más habituales.
Para simplificar la explicación, las he dividido en tres categorías:
- Un sueño demasiado ligero.
- Hábitos alimentarios que afectan a la calidad de tu descanso.
- Trastornos de salud que pueden estar detrás de ese cansancio.
Te los explico por partes.
✅ A. Duermes mucho, pero no bien (falta de sueño de calidad)
Durante la noche, tu cuerpo transita por diferentes etapas o fases del sueño.
En las fases más profundas del sueño se activan los mecanismos de regeneración del cuerpo (a nivel de tejidos, hormonas, etc.).
En las primeras fases el sueño es más ligero, mientras que en las últimas es más profundo. Y en estas últimas fases es donde el descanso resulta más reparador.
Si sueles dormir mucho pero te levantas muy cansada, puede ser porque no estás alcanzando las fases más profundas del sueño.
Esto puede ocurrir porque:
➡️ 1. Tienes malos hábitos de sueño
Puede que en tu rutina nocturna haya hábitos que disminuyen la calidad de tu descanso. Por ejemplo:
- Mirar pantallas (móvil, redes sociales) antes de dormir.
- Cenar demasiado tarde (de esto te hablaré más adelante en el post).
- Dormir con demasiada luz en el dormitorio.
Este tipo de hábitos pueden alterar tus curvas de melatonina, la hormona que regula los ciclos de sueño-vigilia y que te permite alcanzar un sueño profundo.
Como consecuencia, descansarás peor y te levantarás agotada aunque hayas dormido muchas horas.
Si crees que este puede ser tu caso, te animo a revisar este artículo sobre higiene del sueño para adultos donde te explico cómo mejorar estos hábitos.
➡️ 2. Estás demasiado estresada
En ocasiones, el estrés diario se cuela en la cama por la noche.
El motivo es que durante el día tu cuerpo genera cortisol, una hormona que te mantiene activa y alerta.
A medida que llega la noche, lo natural es que el cortisol disminuya, mientras que la melatonina comienza a aumentar.
Pero cuando estás expuesta a niveles de estrés muy altos, tu cuerpo no “desactiva el estado de alerta”. El cortisol permanece elevado incluso cuando te vas a la cama.
Una manera de evitarlo es mediante hábitos que te ayuden a reducir la activación y entrar en un estado de calma.
Para ello te comparto este artículo de mi blog donde te explico diferentes técnicas de relajación para dormir profundamente.
➡️ 3. Llevas una vida demasiado sedentaria
El cuerpo aprovecha las horas de sueño para poner en marcha su “taller de reparación”.
Mientras estás dormida se activan diferentes mecanismos de regeneración que reparan tu organismo del desgaste diario.
Y como te explicaba antes, esto ocurre sobre todo durante las fases más profundas del sueño.
Pero ¿qué ocurre si llevas una vida muy sedentaria?
Pues que tu cuerpo no tendrá “nada que reparar”, y en consecuencia no necesitará llegar a esas fases más profundas del sueño (lo que hará que ese descanso nocturno sea menos reparador).
Esa es una de las razones por las que la actividad física diaria es una gran aliada del descanso nocturno.
El ejercicio cansa el cuerpo, y esto contribuye a que tu descanso sea de mayor calidad.
Además, la actividad física también libera endorfinas, GABA y serotonina, sustancias que actúan como “ansiolíticos naturales” y que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad.
➡️ 4. Estás entrando en la menopausia
Si tienes entre 40 y 50 años y llevas un tiempo notando ese agotamiento y problemas para dormir, el motivo puede ser que has entrado en la premenopausia.
Este periodo puede comenzar años antes de la retirada de la menstruación.
Y durante esta etapa es habitual que aparezcan problemas de sueño, debido a los cambios hormonales que está experimentando tu cuerpo.
Si deseas saber más, te comparto un artículo con las señales que indican que estás empezando la menopausia (para así identificar si esto es lo que te está ocurriendo).
Y en este otro artículo te cuento cómo combatir el cansancio en la menopausia.
✅ B. Malos hábitos alimentarios
Lo que comes (y cuándo lo comes) también influye en cómo duermes.
Y aunque no siempre lo relacionamos, hay ciertos hábitos en tu alimentación que pueden estar saboteando tu descanso sin que te des cuenta.
➡️ 5. Tus horarios de comidas son un caos
Si comes a horas muy cambiantes o te saltas comidas, tus niveles de glucosa bajan.
En respuesta, tu organismo libera cortisol para mantener la glucosa elevada. De nuevo, esto puede hacer que tu cuerpo permanezca en alerta al llegar la noche y que duermas peor.
La mejor manera de evitarlo es mantener unos horarios de alimentación acordes a tus biorritmos.
Y eso incluye, entre otros aspectos, el siguiente punto que vamos a ver…
➡️ 6. Cenas tarde o haces cenas muy pesadas
¿Recuerdas cuando antes mencioné que, durante la noche, tu cuerpo pone en marcha diversos mecanismos de regeneración?
Pues la digestión interfiere con estos mecanismos.
Si cenas muy tarde, tu sistema digestivo tomará protagonismo y no le permitirá al resto de tu cuerpo “recuperarse” del desgaste diario con la misma eficacia.
Además, una cena muy pesada también puede hacer que descanses peor.
Por ello te invito a adelantar la cena y tomarla al menos dos horas antes de acostarte, priorizando los alimentos ricos en proteína saludable y vegetales.
Y si tus horarios no te permiten cenar pronto, puedes valorar una pauta de ayuno intermitente (tomando solo desayuno y comida y saltándote la cena).
Es una estrategia muy interesante que puede ayudarte a descansar mejor, además de traerte otros muchos beneficios como te explico en este vídeo:
➡️ 7. Tomas alcohol por las noches
“Yo cuando tengo problemas para dormir me tomo una copa de vino y solucionado”.
No es tan simple…
El alcohol altera el sueño y te impide llegar a las fases más profundas. Si bebes antes de dormir, tu descanso será más ligero y menos reparador.
Por todo ello (además de por los efectos nocivos que el alcohol tiene en tu organismo) te invito a evitar su consumo.
✅ C. Puede que haya un trastorno detrás
Cuando el cansancio diurno se prolonga en el tiempo sin un motivo claro, es importante que acudas a tu médico a que te realice un chequeo.
Y es que en ocasiones, la causa tras este agotamiento puede ser un trastorno no diagnosticado.
Por ejemplo:
➡️ 8. Apnea del sueño
Las personas que sufren apnea del sueño dejan de respirar durante varios segundos mientras duermen (entran en apnea). Estos episodios se repiten varias veces a lo largo de la noche.
La apnea no solo afecta al descanso, sino que también aumenta el riesgo de sufrir problemas cardíacos y cerebrovasculares.
Por ello, si este cansancio diurno persiste en el tiempo (y sobre todo si además viene acompañado de ronquidos y dolores de cabeza al despertar), te invito a visitar a tu médico de familia para que te haga las pruebas pertinentes.
➡️ 9. Trastornos intestinales
Las bacterias que habitan tu intestino son las responsables de producir gran parte de la serotonina de tu organismo.
Esta hormona influye en tu estado emocional y en la calidad de tu descanso.
Por eso, si tienes problemas para descansar bien, esto puede indicar que hay un trastorno digestivo detrás (inflamación, digestiones pesadas, problemas intestinales…).
Si lo deseas, puedes leer este artículo donde te hablo sobre cómo cuidar tu salud intestinal.
➡️ 10. Hipotiroidismo
La fatiga extrema es uno de los síntomas más habituales del hipotiroidismo.
Este trastorno afecta al funcionamiento de la glándula tiroides, que regula, entre otras cosas, tu energía y tu metabolismo.
Si notas que, además del sueño constante, tienes piel seca, aumento de peso o sensibilidad al frío, te invito a hacerte una revisión médica cuanto antes.
👉 ¿Quieres aprender a dormir mejor y tener más energía durante el día?
Como has visto, sentir sueño constante durante el día puede tener muchas causas.
Algunas están relacionadas con tu salud, pero muchas otras tienen que ver con tus rutinas, tu alimentación o tu manera de afrontar el estrés.
Y aunque no te lo parezca, esto es una buena noticia.
Porque significa que está en tus manos actuar sobre tus hábitos diarios e introducir otros que te ayuden a conquistar un sueño más reparador.
Si te has sentido identificada con lo que te he contado en este artículo, te animo a hacer este test gratuito de autoevaluación de hábitos.
Se trata de una herramienta muy sencilla que te ayudará a detectar si estás siguiendo pautas saludables o si hay algún área en la que puedas introducir mejoras.
Solo te llevará unos minutos, y puede ofrecerte información muy valiosa para empezar a cuidar mejor de tu salud.
Recuerda que una nueva salud está únicamente en tus manos.