¿Verdad que cuando comes más tarde de lo habitual, esa digestión suele ser muy pesada?
¿O que cuando trasnochas, al día siguiente te levantas con la sensación de no haber descansado (incluso si has dormido más horas de lo normal)?
Esto es porque tu cuerpo funciona como un auténtico reloj suizo.
Cada función del organismo tiene sus propios tiempos: existe una hora ideal para alimentarte, una para descansar, una para ejercitarte…
Y cuando te desconectas de estos ritmos, tu salud sufre.
Por eso en este artículo voy a compartir contigo varios consejos para resintonizar con tus ritmos biológicos, y que te permitirán sentirte más sana y con más bienestar.
Pero lo primero que debo hacer es explicarte qué son los biorritmos exactamente…
NOTA: si lo prefieres, en este vídeo tienes una versión resumida de los conceptos que explico a lo largo de este artículo:
La importancia de los biorritmos en la salud
👉 Qué son los biorritmos: definición del concepto
El término “biorritmos” o “ritmos biológicos” proviene de la cronobiología.
Esta rama de la biología estudia cómo cambia nuestro cuerpo a lo largo del día. Y es que desde el amanecer hasta el anochecer, nuestro organismo atraviesa una serie de ciclos.
Estos ciclos se repiten de forma consistente día tras día. De ahí que los denominemos ritmos biológicos o biorritmos.
✅1. Pero ¿cómo es posible que mi cuerpo sepa qué hora es?
Porque dentro de ti hay un reloj muy preciso.
Un reloj que se regula a través de diferentes mecanismos tanto internos como externos:
- Ciclos de luz-oscuridad: gracias a la luz que perciben tus ojos, el cerebro detecta en qué momento del día te encuentras. Esto le permite poner en marcha diferentes mecanismos fisiológicos (luego te hablaré más sobre ellos).
- Temperatura: por la tarde-noche tenemos un pico más alto de temperatura para que el cuerpo entienda que se aproxima la hora de descansar y se prepare para el sueño (por eso cuando tenemos fiebre nos sube más por la tarde-noche).
- Ciclos hormonales: todos los días, alrededor de las 6-8 de la mañana, tu cerebro segrega una gran cantidad de cortisol (la famosa “hormona del estrés”). De esta forma te activa y te prepara para afrontar el nuevo día. Y a medida que se acerca la noche, el cortisol baja y aparece la melatonina (la hormona del sueño).
Estos mecanismos le dan cuerda a tu reloj interno y te permiten ponerlo en hora cada día.
✅ 2. ¿Y qué ocurre cuando nos desconectamos de nuestros biorritmos?
Pues que la salud se resiente, y aparecen síntomas como:
- Digestiones pesadas.
- Problemas para conciliar el sueño.
- Fatiga.
- Dolores musculares.
- Cefaleas y migrañas.
- Y un largo etcétera.
Todos estos síntomas son el lenguaje que utiliza tu cuerpo para avisarte de que algo anda mal.
Y si no les prestas atención, a largo plazo puede aparecer la enfermedad.
Por ejemplo: como ya sabrás, exponerte a la luz de las pantallas por la noche hace que tu cuerpo segregue menos melatonina. Esto provoca que te cueste más coger el sueño (que es uno de los grandes mecanismos reparadores del cuerpo).
Pero además, ¿sabías que la melatonina también te protege frente al cáncer?
Cuando miras el móvil, el ordenador o la televisión por la noche, estás privando a tu cuerpo de las herramientas que utiliza para mantenerte sana.
👉 Cómo acompasarte a tus ritmos biológicos: 6 hábitos clave
Hasta ahora te he hablado de los biorritmos de tu cuerpo a nivel fisiológico. Pero estos ritmos naturales se dan en los 3 niveles de la salud.
Así, existen:
- Biorritmos en el nivel biológico.
- Biorritmos en el nivel mental-emocional.
- Biorritmos en el nivel existencial.
Para estar realmente sana, debes ser consciente de los ciclos que atraviesa tu cuerpo en estos 3 niveles, e implementar hábitos diarios que te permitan respetarlos.
Hábitos como los que voy a explicarte a continuación.
✅ 1. Come de día, ayuna de noche
Existen unas horas óptimas para alimentarse.
Durante el día tu cuerpo está más activo, y pone en marcha una serie de biorritmos que te preparan para aprovechar los nutrientes y la energía que le proporcionas.
Hacia la tarde-noche entran en juego otra clase de biorritmos dedicados a la reparación y el antienvejecimiento.
Tus órganos internos adoptan nuevas funciones, e incluso tu intestino se dedica a otras tareas que nada tienen que ver con la digestión.
Por eso cuando cenas tarde, luego esa digestión te resulta pesada e incluso te cuesta más dormir.
Al introducir comida en tu organismo una vez ha caído el sol, a tu cuerpo le resulta más difícil cumplir con sus funciones naturales y activar sus fuerzas generadoras de salud.
✅ 2. La actividad física, también mejor de día
Comemos y nos movemos con la luz del sol; descansamos y nos reparamos con la luz de la luna.
A medida que se acerca la noche, tu cuerpo activa una serie de biorritmos que te preparan para el descanso:
- El cortisol se retira.
- La melatonina comienza a ascender.
Pero si realizas actividad física muy intensa por la tarde-noche (por ejemplo, si vas al gimnasio a las 20-22 h en invierno), este ciclo se revierte. El cortisol se dispara, la melatonina deja de liberarse.
Esto retrasa la llegada del sueño e interfiere en tu descanso (y en todos los biorritmos reparadores que se activan junto a él).
✅ 3. Luz de día, oscuridad de noche
Tu cuerpo espera estar expuesto a la luz durante el día, y a la oscuridad durante la noche.
Y aunque pueda parecerte algo obvio, en el mundo moderno muchas veces ocurre justo al revés:
- Durante el día permaneces encerrada en la oficina, sin exponerte a la luz directa del sol (tan beneficiosa en muchos sentidos).
- Por la noche, la luz azul de las pantallas (que es el mismo tipo de luz que emite el sol, aunque la intensidad sea muy diferente) hace creer a tu cerebro que es de día y que debe permanecer despierto y activo, por lo que deja de producir melatonina.
Este cambio en los ciclos naturales confunde a tu cuerpo, y puede tener consecuencias importantes.
La más clara e inmediata es que te cuesta más conciliar el sueño.
Pero esto es solo el principio: el síntoma que utiliza tu cuerpo para avisarte de que algo anda mal, y que estás a tiempo de cambiarlo.
A largo plazo, la exposición a la luz azul por la noche te daña, y ya existen múltiples estudios que han demostrado que:
- Aumenta el riesgo de sufrir obesidad y diabetes tipo 2.
- Influye en el desarrollo de enfermedades graves, como la depresión o el cáncer.
- Daña la piel y acelera el envejecimiento.
Lo interesante es que también sucede al contrario.
Al exponerse a grandes cantidades de luz azul durante el día (sobre todo a la que emite el sol) y evitándola durante la noche, se regulan los ciclos de melatonina y se mejora el sueño.
✅ 4. Tu cerebro también tiene sus ciclos
Como te decía, los ciclos de los que te he hablado no solo ocurren en el plano biológico de la salud; también a nivel mental-emocional.
Y es que tu cerebro funciona de manera diferente según el momento del día. Así:
- A primera hora, cuando tu cerebro está más activo, es el momento ideal para acometer tareas más intelectuales.
- A media mañana seguramente te sientas más preparada para realizar tareas repetitivas, que requieren un alto grado de concentración.
- Y por la tarde, tu cerebro tiene más capacidad para afrontar tareas creativas.
Conocer estos ciclos te permitirá organizar tus tareas diarias y acompasarlas con el estado de tu mente en cada momento del día.
✅ 5. Reserva un momento de tu día para la introspección
La introspección también forma parte de las necesidades diarias de tu cuerpo.
Dedica tiempo a examinar qué está ocurriendo dentro de ti:
- ¿Cómo te sientes a nivel físico? (¿Tienes malestar? ¿Dolor? ¿Te cuesta dormir?)
- ¿Y a nivel emocional? (¿Te sientes en calma? ¿Angustiada? ¿Qué espacio ocupan emociones como el miedo, la ira o la tristeza en tu día a día?)
- ¿Qué pensamientos irrumpen en tu mente con más frecuencia?
- ¿Cómo te afectan los eventos a los que te enfrentas? ¿Cómo reaccionas ante estos eventos y por qué?
Este trabajo de autoobservación te permite cuidar tu salud en su nivel existencial, y debería ser un elemento más dentro de tu rutina.
Por ejemplo, puedes hacerlo por la noche antes de acostarte, para reflexionar sobre qué ha ocurrido a lo largo del día y qué sensaciones has tenido.
O por la mañana, nada más levantarte, cuando tu mente aún está en calma.
Si deseas profundizar, te dejo aquí un artículo de mi blog donde te hablo en detalle sobre la autoobservación y cómo integrarla en tu día a día.
✅ 6. Un último hábito clave: edúcate en el cuidado de tu salud
Si me sigues desde hace tiempo me habrás oído decir que yo no trabajo con pacientes, sino con hacientes.
Y es que considero que tú eres la principal responsable de tu propia salud, y que debes tomar una actitud proactiva en su cuidado.
Para eso debes educarte.
Aprender qué está en tus manos cambiar; qué puedes hacer desde hoy mismo para proteger tu bienestar presente y futuro.
En este camino de aprendizaje un buen primer paso es revisar tus hábitos actuales, para entender cuáles benefician tu salud y cuáles te están perjudicando.
Para ello te propongo que realices este test de autoevaluación de hábitos.
Te aseguro que puede resultarte muy revelador.
👉 ¿Vas a aplicar estos hábitos para respetar tus biorritmos?
Y hablando de aprendizaje.
Si deseas saber más sobre cómo puedes tomar este rol activo en el cuidado de tu bienestar, tienes mi libro “La salud, tu mejor talento”.
Un libro donde he volcado las bases de mi conocimiento como médica con enfoque integrativo, y donde te ofrezco las herramientas para que te conviertas en la responsable de tu propia salud.
En él te explico diferentes cambios que puedes aplicar en tu día a día, y que te permitirán emprender el camino hacia una vida más saludable.
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Deseo que te resulte muy útil y que te haga consciente del inmenso poder que tienes para proteger tu bienestar.
Porque como me gusta decir:
Una nueva salud está únicamente en tus manos.