¿Alguna vez te has sentido como una olla a presión?

¿Como si fueras un recipiente a punto de estallar?

¿Alguna vez has sentido que tus emociones (tu angustia, tu tristeza, tu ira) te desbordaban?

Entonces no necesitas que te describa qué se siente al tener agobio emocional: tú ya lo sabes perfectamente.

Y te aseguro que no eres la única.

El ritmo de vida actual nos lleva a sobrecargarnos.

Llenamos nuestras agendas de tareas, compromisos, responsabilidades… y en ese constante “hacer”, nos desconectamos de nosotras mismas. De nuestras necesidades y de nuestras emociones.

Y es entonces cuando sobreviene ese agobio emocional. Esa angustia. Esa ansiedad.

¿Qué puedes hacer para evitarlo?

  • Lo primero es entender por qué se produce este agobio emocional y cómo te afecta.
  • Y lo segundo, aplicar medidas que te ayuden a recuperar la calma.

Y mi propósito con este artículo es mostrarte cómo lograr ambas cosas.

Empecemos.

NOTA: hay un tercer paso, que es el más importante para dominar realmente tu agobio emocional. Por ello he decidido dedicarle un apartado especial al final de este artículo. Pero recuerda leer los puntos anteriores primero. 🙂 

👉 Por qué sientes ese agobio emocional

Como te explicaba, gran parte del problema reside en los ritmos de vida actuales que nos impone la sociedad.

Cuando:

  • Llenas de tareas cada hora del día, sin reservar nunca un momento para descansar.
  • Estás sometida a mucha presión (en el trabajo, en tu vida personal…).
  • Eres incapaz de desconectar de tus preocupaciones.

Esta manera de vivir (o de sobrevivir), que hemos normalizado, nos acaba dañando.

Tus emociones son como un globo al que continuamente le insuflas aire. Lo llenas y lo llenas, pero nunca abres la boquilla para permitir que el aire escape.

Hasta que el globo acaba estallando.

Estallando en forma de:

  • Arranques de ira.
  • Sensación de angustia constante.
  • Presión en el pecho.
  • Romper a llorar sin saber muy bien por qué.

Este “desbordamiento emocional” es, en el fondo, un aviso que te está enviando tu cuerpo. Una señal de alerta de que algo no funciona bien.

Más adelante te explicaré qué quiero decir con esto.

Pero primero quiero que entiendas el impacto que puede tener en tu salud y en tu bienestar el ignorar estas señales.

✅ ¿Y cómo te afecta?

Vivir en un estrés permanente tiene consecuencias en tu salud. Consecuencias como:

  • Problemas para dormir: te cuesta conciliar el sueño. Pasas horas dando vueltas en la cama. Y a menudo te despiertas de madrugada y ya no puedes volver a dormirte.
  • Tensión muscular: sueles experimentar rigidez o dolor muscular, contracturas…
  • Problemas digestivos: a menudo notas que la comida te sienta mal. Tienes digestiones pesadas, diarrea, estreñimiento…
  • Palpitaciones: en ocasiones el corazón te empieza a latir como loco, incluso cuando estás en una situación de calma. A veces te despiertas en plena noche con estas palpitaciones.
  • Fatiga: llegas al final del día sin energías. Hay días que te levantas agotada aunque hayas dormido toda la noche.

Estos síntomas alimentan tu angustia. Se forma un círculo vicioso en el que, cuanto más agobiada estás, más empeoran los síntomas; y cuanto más empeoran, más te agobias.

Pero hay maneras de romper con este círculo.

Hay maneras de volver al equilibrio y reconquistar un estado de bienestar y salud.

👉 5 hábitos que te ayudarán a relajarte y calmar tu angustia emocional

A continuación quiero explicarte diferentes hábitos que te ayudarán a reducir el estrés y regular tu estado emocional.

✅ 1. Practica ejercicio de manera regular

La ciencia nos ofrece mucha evidencia que respalda los beneficios del ejercicio en nuestra salud física, mental y emocional.

De hecho, la actividad física es una de las primeras cosas que les “prescribo” a mis pacientes con ansiedad.

Realizar ejercicio moderado te ayuda a:

  • Sentirte más calmada y serena.
  • Regular tus niveles de energía a lo largo del día.
  • Reducir el dolor y la rigidez muscular (que, como te explicaba, son un síntoma muy habitual cuando sufres agobio emocional).
  • Mejorar la calidad del sueño (duermes más y descansas mejor, lo que a su vez contribuye a que estés más calmada durante el día).

No necesitas hacer una actividad muy intensa ni pasar horas en el gimnasio. Caminar 30 minutos al día es suficiente para notar estos efectos.

Implementar un par de sesiones de ejercicio de fuerza a la semana también tiene múltiples beneficios.

✅ 2. Mindfulness para desarrollar tu estado de presencia (y salir del bucle de tu mente)

A menudo, el agobio emocional se produce porque la mente está desbocada.

Salta de un pensamiento a otro como un mono en la selva, creando escenarios imaginarios cada vez más catastrofistas.

Por ejemplo: 

Hoy he cometido un error con ese proyecto tan importante que me pidió mi jefe. Seguro que está enfadado conmigo. Puede que hasta piense que no valgo para esto. 

¿Y si termina diciéndoselo a la directora? Quizá hasta me despiden. Y con lo mal que está la cosa, ¿dónde voy a encontrar otro trabajo? 

Podría perder mi casa. Y entonces, ¿dónde voy a vivir? ¿Terminaré pidiéndoles ayuda a mis padres? ¿Tendré que volver a vivir con ellos?”.

¿Te das cuenta?

A partir de un hecho real (“He cometido un error en el trabajo”) tu mente teje todo un tapiz de consecuencias imaginarias. Escenarios que, con gran probabilidad, nunca lleguen a producirse.

Pero aun siendo imaginarios, estos pensamientos te dañan. 

Como te decía antes, son el aire que llena el globo hasta hacerlo estallar.

El mindfulness o atención plena te ayuda a apagar este ruido mental. A través de la práctica diaria, educas a tu mente para que se mantenga en el aquí y el ahora. Para que deje de vagar por esos escenarios imaginarios y de producir pensamientos catastróficos.

Y esto tiene un impacto muy positivo en tu bienestar.

Porque para que tus emociones estén en calma, tu mente debe estarlo primero.

Como ejercicio para iniciarte en el mindfulness, prueba a realizar tus actividades cotidianas tratando de mantener la atención en el momento presente.

Por ejemplo:

  • Cuando te duches, concéntrate en el tacto del agua, en la sensación de calor sobre la piel.
  • Cuando comas, atiende a los aromas y sabores de la comida que estás tomando.
  • Cuando camines, trata de permanecer centrada en el movimiento de tus piernas, en la solidez del suelo bajo tus pies.

Otra posibilidad es sentarte a observar el estado de tu cuerpo, tus emociones y tus pensamientos, como te propongo en esta meditación guiada: 

✅ 3. Lleva un diario 

Volcar tus pensamientos sobre el papel puede ser un ejercicio profundamente liberador.

Reserva unos minutos al día para escribir en tu diario, y:

  • Reflexionar sobre los eventos que te han sucedido a lo largo del día (o en el día anterior, si prefieres realizar esta práctica a primera hora de la mañana).
  • Darle forma sólida a las preocupaciones que te rondan la cabeza.

Esta práctica te permite salir durante unos minutos del bucle de pensamientos que hay dentro de tu mente, y de esta forma recuperar la calma.

Además, poner estos pensamientos por escrito a menudo te ayuda a tomar distancia de ellos (y así reducir el impacto que tienen en tu estado de ánimo).

✅ 4. Aprovecha el poder de la alimentación para calmar tus emociones

¿Qué tienen que ver tu alimentación y tus emociones?

Pues mucho más de lo que crees.

La ciencia ha demostrado que el consumo de alimentos ultraprocesados (repletos de azúcares y grasas poco saludables) puede agravar los síntomas de la ansiedad y la depresión.

Pero también ocurre al contrario.

Una dieta equilibrada y donde primen los alimentos saludables tendrá un impacto muy positivo en tu bienestar.

En concreto, te animo a priorizar alimentos ricos en:

  • Omega-3: un tipo de grasa fundamental para el buen funcionamiento de nuestro sistema nervioso. Entre las principales fuentes de omega-3 más interesantes estarían las nueces, las semillas de lino o el pescado.
  • Glutamina: la glutamina es una sustancia que tu cuerpo utiliza para producir GABA, un neurotransmisor que te hace sentirte más relajada y en calma. Alimentos como los lácteos, el huevo, las semillas de calabaza o la soja son ricos en glutamina.
  • Prebióticos: los prebióticos son el alimento de las bacterias que habitan tu intestino; es decir, las que conforman tu microbiota. El estado de tu microbiota tiene un impacto directo en tu bienestar e incluso en tus niveles de felicidad. Por eso es importante que cuides estas bacterias, incluyendo en tu dieta suficientes alimentos como frutas y verduras. También puedes tomar alimentos probióticos (como el yogur o el kéfir) que ayudan a mantener el equilibrio de tu microbiota.

Seguimos.

✅ 5. Cuida tu descanso

Habrás notado que, cuando pasas una mala noche, al siguiente día estás agitada, revuelta.

Y es que el sueño tiene un impacto fundamental en nuestro estado emocional.

Para descansar mejor:

  • Evita exponerte a pantallas en las dos horas previas a irte a la cama.
  • Haz una cena ligera y temprana (sobre las 8-9).
  • Pon en práctica alguna rutina que te ayude a relajarte antes de dormir (por ejemplo, puedes aprovechar la calma de la noche para escribir en tu diario).

Si deseas profundizar, te dejo este otro artículo con más pautas para combatir el insomnio.

👉 Para acabar con tu agobio emocional… escucha lo que tu cuerpo trata de decirte

Si lo recuerdas, al principio de este artículo te explicaba que el agobio emocional es una señal de tu cuerpo.

Un aviso de que hay algo que no está funcionando bien en tu vida.

De que hay algo a lo que no estás prestando atención.

  • Cuando sientes que la presión en el trabajo te desborda.
  • Cuando crees que no estás cumpliendo con tu papel como madre/pareja/hija/etc.
  • Cuando estás asfixiada por los problemas económicos.
  • Cuando sientes que tu manera de vivir traiciona tus creencias más profundas.

Entonces es cuando el cuerpo te avisa a través de ese agobio emocional.

A través de esa ansiedad (porque sí, el agobio emocional es una de las maneras en las que la ansiedad puede manifestarse).

Por eso, para cambiar tu situación, debes aprender a reconectar con tu cuerpo, tu mente y tus emociones. A entender qué están tratando de decirte.

Cuál es el mensaje que se esconde tras esos síntomas. Tras ese agobio. Tras esa ansiedad.

Y aquí te muestro el camino para lograrlo.

En ese enlace encontrarás el acceso a una clase gratuita que he preparado, donde te muestro cómo reducir y dominar tu ansiedad.

El primer paso es entender por qué está ahí esa ansiedad y qué función cumple. 

El resto te los explico en la clase gratuita.