Mentalidad fija vs mentalidad de crecimiento: ¿Cuál es la tuya?

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Cuando enfrentas un desafío, ¿te esfuerzas hasta superarlo o te das por vencido creyendo que no tienes el talento necesario? La respuesta a esta pregunta refleja la diferencia fundamental entre tener una mentalidad fija y una mentalidad de crecimiento. Carol Dweck, profesora de psicología de la Universidad de Stanford, nos enseña que mientras una mentalidad fija ve nuestras capacidades como inamovibles, una mentalidad de crecimiento cree en el potencial de desarrollo a través del esfuerzo y el aprendizaje.

Entender ¿cuál es la diferencia entre una mentalidad fija y una mentalidad de crecimiento? Es crucial no solo para nuestro desarrollo personal, sino también para el éxito en ambientes profesionales y académicos. Este artículo explora estos dos tipos de mentalidad, ofreciéndote la perspectiva para identificar la tuya y, si es necesario, cómo puedes comenzar a cambiarla.

👉 Tipos de mentalidad

La forma en que enfrentamos los desafíos, superamos los obstáculos y perseguimos el éxito está profundamente influenciada por nuestro enfoque mental. Carol Dweck, a través de sus investigaciones, ha identificado dos paradigmas predominantes que definen nuestra actitud hacia el aprendizaje y el desarrollo personal: la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento. Comprender estos tipos nos ayuda a reconocer nuestras propias tendencias y a buscar maneras de fomentar una mentalidad más adaptable y resiliente.

¿Qué es una mentalidad fija?

Una mentalidad fija se caracteriza por la creencia de que nuestras habilidades, inteligencia y talentos son cualidades estáticas que no podemos cambiar de manera significativa. Quienes adoptan esta mentalidad suelen preocuparse por cómo serán juzgados, evitan los desafíos que podrían llevar al fracaso y ven el esfuerzo como inútil si el éxito no está garantizado. En este marco, el fracaso es una definición directa de su capacidad y valor como persona, lo que lleva a una tendencia a rendirse rápidamente ante los obstáculos.

¿Qué es la mentalidad de crecimiento?

En contraste, la mentalidad de crecimiento se basa en la creencia de que podemos desarrollar nuestras habilidades y talentos a través del esfuerzo, la estrategia y la perseverancia en el aprendizaje. Quienes poseen esta mentalidad ven los desafíos como oportunidades para crecer y están más dispuestos a arriesgarse y cometer errores, considerándolos como parte esencial del proceso de aprendizaje. El fracaso, lejos de ser una señal de inutilidad, es una fuente rica de retroalimentación e información, impulsando la motivación y la resiliencia.

👉 Diferencias entre mentalidad fija y mentalidad de crecimiento

La mentalidad con la que abordamos desafíos y aprendizajes en nuestra vida puede tener un impacto profundo en nuestro éxito, bienestar y crecimiento personal. Carol Dweck introdujo los conceptos de mentalidad fija y mentalidad de crecimiento, teorías que explican cómo las personas perciben sus capacidades y su potencial para desarrollarse.

Característica Mentalidad Fija Mentalidad de Crecimiento
Visión del Talento y la Inteligencia Cree que son cualidades innatas e inmutables. Considera que pueden desarrollarse con esfuerzo y dedicación.
Enfrentamiento a Desafíos Los evita por miedo al fracaso. Los busca como oportunidades para aprender y crecer.
Perseverancia ante Obstáculos Se rinde fácilmente. Persiste frente a los desafíos, viéndolos como pasos necesarios para el éxito.
Esferzo Lo ve como inútil si el talento es fijo. Valora el esfuerzo como el camino hacia la maestría.
Recepción de Críticas Ignora o se defiende ante la retroalimentación negativa. La utiliza como una fuente de aprendizaje y orientación para mejorar.
Éxito de los Demás Se siente amenazado y envidioso. Se inspira en el éxito de otros y lo utiliza como motivación.
Resultado A menudo alcanza un rendimiento menor y se siente insatisfecho. Logra un mayor nivel de éxito y tiene un sentido de cumplimiento personal.

Mientras que una mentalidad fija ve las habilidades como rasgos inamovibles, una mentalidad de crecimiento abraza los desafíos como oportunidades para aprender y mejorar. Entender estas diferencias es el primer paso para fomentar un enfoque más flexible y resiliente ante la vida.

Las consecuencias de tener una u otra mentalidad, por tanto, pueden llevar al éxito o al fracaso de nosotros mismos o de la propia organización. Por este motivo, uno de los objetivos clave en las organizaciones es desarrollar una cultura de mentalidad de crecimiento, ya que se trata del motor generador de compromiso, transformación e innovación. Es el verdadero camino para que las organizaciones acepten los cambios con naturalidad. 

👉 10 ejemplos de mentalidad fija y mentalidad de crecimiento

Exploramos cómo nuestras creencias sobre la habilidad y el esfuerzo pueden modelar nuestra realidad. A continuación, presentamos 10 ejemplos claros que distinguen entre la mentalidad fija, que ve nuestras capacidades como limitadas, y la mentalidad de crecimiento, que nos anima a superar obstáculos y aprender de las experiencias.

Mentalidad Fija

Evita desafíos por miedo al fracaso

Quienes tienen una mentalidad fija suelen evitar situaciones que consideran desafiantes, por temor a fallar y cómo esto podría reflejarse en su propia percepción de competencia. Ven el fracaso no como una oportunidad de aprendizaje, sino como una exposición de sus limitaciones.

Se rinde fácilmente ante obstáculos

Ante la primera señal de dificultad, las personas con esta mentalidad tienden a darse por vencidas. Interpretan los obstáculos como barreras insuperables que confirman su falta de habilidad, en lugar de verlos como problemas solubles a través del esfuerzo y la persistencia.

Ve el esfuerzo como inútil si no hay éxito inmediato

Para alguien con este tipo de mentalidad, el esfuerzo es únicamente valioso si conduce a un éxito inmediato. Si el resultado deseado no se logra rápidamente, concluyen que el esfuerzo es inútil, reforzando la idea de que las habilidades son innatas y no pueden mejorarse con el tiempo y la dedicación.

Ignora críticas constructivas

La retroalimentación es crucial para el crecimiento y el aprendizaje. Pero, las personas con una perspectiva rígida tienden a ignorar o rechazar las críticas constructivas. Ven estos comentarios como ataques personales en lugar de oportunidades para mejorar y evolucionar.

Se siente amenazado por el éxito de los demás

El éxito de los demás puede ser visto como una fuente de inspiración, pero para aquellos con un pensamiento inamovible, a menudo representa una amenaza. Comparan sus logros con los de los demás y se sienten disminuidos o desvalorizados cuando otros alcanzan el éxito, reforzando la creencia en la escasez de éxito y talento.

Mentalidad de Crecimiento

Empieza por las acciones pequeñas

Las personas con una mentalidad de crecimiento saben que los grandes logros comienzan con pasos pequeños. Reconocen el valor de las acciones cotidianas dirigidas hacia sus metas y entienden que el progreso constante, incluso en pequeña escala, es fundamental para el desarrollo personal y profesional.

Mantén un objetivo claro y alcanzable

Establecer metas claras y realistas es esencial para quienes adoptan una mentalidad de crecimiento. Estos objetivos funcionan como faros en el proceso de aprendizaje y mejora, proporcionando dirección y un sentido de propósito. La claridad en los objetivos permite medir el progreso y ajustar el enfoque según sea necesario.

Fomenta hábitos diarios que promuevan el aprendizaje

El desarrollo de hábitos que apoyen el aprendizaje continuo es un pilar este tipo de mentalidad. Ya sea leer, practicar nuevas habilidades, o dedicar tiempo a la reflexión, estas prácticas diarias son vistas como inversiones en el propio crecimiento y en la expansión de las capacidades personales.

Mejora el diálogo interno hacia uno más positivo

El cómo nos hablamos a nosotros mismos tiene un impacto profundo en nuestra autoestima y motivación. Aquellos que mantienen una actitud abierta hacia el crecimiento cultivan un diálogo interno que es alentador y compasivo, reconociendo los esfuerzos y aprendiendo de los fallos, en lugar de criticarse duramente.

Cambia de perspectiva para ver los errores como oportunidades

Una característica distintiva de este tipo de personas es la habilidad para reinterpretar los errores y fracasos como oportunidades valiosas de aprendizaje. En lugar de desalentarse por los contratiempos, se enfocan en lo que pueden aprender de estas experiencias para mejorar en el futuro.

👉 ¿En qué nos beneficia cada mentalidad?

La mentalidad que adoptamos juega un papel crucial en cómo nos enfrentamos a la vida, los desafíos y las oportunidades de aprendizaje. Tanto la fija como la de crecimiento ofrecen perspectivas únicas que pueden influir en nuestro comportamiento y resultados. A continuación, exploraremos cómo cada mentalidad puede beneficiar a las personas, utilizando una combinación de contenido explicativo y una tabla comparativa para una visión clara y concisa.

Aspecto Mentalidad de Crecimiento Mentalidad Fija
Adaptabilidad Alta adaptabilidad a cambios y nuevos entornos. Prefiere entornos estables y conocidos.
Aprendizaje Continuo Busca activamente nuevas habilidades y conocimientos. Se centra en perfeccionar y aplicar lo ya conocido.
Autoeficacia Confianza en la capacidad de crecer y superar desafíos. Confianza basada en habilidades y éxitos existentes.
Gestión del Fracaso Lo ve como un escalón hacia el éxito y una fuente de lecciones. Lo evita para no poner en duda su competencia.
Innovación Propenso a innovar y experimentar. Cauteloso ante la innovación por temor al error.

Personas con mentalidad de crecimiento

Las personas con una mentalidad de crecimiento tienden a ver los desafíos como oportunidades, lo que les permite adaptarse y crecer a través de las experiencias. Esta mentalidad fomenta la resiliencia, la perseverancia y una actitud positiva hacia el aprendizaje y el desarrollo personal. Aquellos con mentalidad de crecimiento están más dispuestos a arriesgarse y consideran el fracaso como un paso hacia el éxito.

Personas con mentalidad fija

Por otro lado, las personas con una esta mentalidad pueden tener una visión más cautelosa de la vida, evitando riesgos que podrían llevar al fracaso. Aunque esto puede proteger su autoestima, también puede limitar su crecimiento y oportunidades de aprendizaje. La mentalidad fija puede ofrecer una sensación de seguridad en sus habilidades actuales, pero a menudo a costa de no alcanzar su potencial completo.

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