Hace ya unos años colaboré como médica en África.
Fue una experiencia muy reveladora que marcó para siempre mi manera de entender la medicina.
Imagínate.
Antes de irme a África yo ejercía como médico de familia en un centro público de Barcelona.
Un centro donde trabajaba bajo las limitaciones habituales de la sanidad pública, porque:
- Solo disponía de 2-3 minutos para atender a cada paciente.
- Me centraba en tratar la enfermedad, no en prevenirla.
Me sentía como una especie de funcionaria: en lugar de educar a mis pacientes y enseñarles a preservar su salud, me limitaba a recetarles medicamentos (con 2 minutos para cada uno, eso era lo único que podía hacer).
Era una manera de trabajar que no encajaba con mis valores.
Durante mi estancia en África descubrí que había otra manera de hacer las cosas.
Otra manera de ejercer la medicina.
Esas experiencias son el germen del que nace mi visión como médica mentora con enfoque integrativo.
Una visión que se resume en esa frase que, si me sigues desde hace tiempo, me habrás oído decir a menudo:
Una nueva salud está únicamente en tus manos.
Y mi propósito con este artículo es compartir contigo:
- A qué me refiero cuando hablo de “una nueva salud”.
- Por qué creo que es tan necesario este cambio de perspectiva.
- Y lo más importante: por qué digo que está únicamente en tus manos alcanzarla.
¿Me acompañas?
👉 Por qué creo que hace falta una nueva manera de entender la salud: las limitaciones de la medicina actual
No quiero que pienses que pretendo criticar el sistema sanitario.
Al contrario: después de haber trabajado en lugares sin recursos como África o la India, tengo muy presente la suerte que tenemos de contar con una sanidad pública al alcance de cualquier persona.
Pero precisamente porque he trabajado dentro de ese sistema público, también conozco de primera mano sus carencias y limitaciones.
Me refiero a:
✅ 1. Una medicina muy centrada en el cuerpo
Quiero compartir contigo la definición que la OMS (Organización Mundial de la Salud) hace del concepto de “salud”:
En su texto constitutivo, la OMS define la salud como:
“Un estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.
Esta definición choca frontalmente con la realidad de la práctica clínica.
Porque muchas veces, nuestra labor como médicos se limita a tratar el cuerpo. En lugar de ofrecerle al paciente herramientas para que mejore su salud, nos limitamos a mantenerlo medicado.
Este enfoque no soluciona nada, y solo consigue cronificar la enfermedad.
Porque ¿cómo puede una persona realmente estar sana si…?
- Lleva una mala alimentación.
- No duerme porque sufre una angustia constante.
- Se siente sola porque no cuenta con una red de apoyo.
Si nos centramos en tratar los síntomas y nos olvidamos de todos estos factores, no estamos ayudando a ese paciente a trabajar en su salud desde la verdadera raíz.
✅ 2. Atención despersonalizada (el médico como “funcionario de la salud”)
Como médica de atención primaria, yo tenía muy claro que mi verdadera labor consistía en promover la salud y educar a mis pacientes en el cuidado de su propio bienestar.
Pero ¿cómo iba a ejercer esa labor, si en consulta apenas tenía unos 2 minutos para atender a cada paciente?
Imposible.
Lo único que podía hacer era recetarles medicamentos.
Como te decía más arriba, me sentía más como una funcionaria que como una profesional de la salud.
✅ 3. Foco en tratar el síntoma, no en actuar sobre el origen de la enfermedad
Sé muy bien que mi experiencia en la sanidad pública no era la excepción, sino la norma.
Como el médico que te atiende no tiene suficiente tiempo para hablar contigo e indagar en la raíz de tus problemas de salud, al final todo se soluciona a golpe de receta:
- ¿Tienes dolores musculares? Toma un antiinflamatorio.
- ¿Estás angustiada y no duermes por las noches? Un ansiolítico o un somnífero.
- ¿Tienes acidez o reflujo? Un antiácido.
Esto no resuelve el problema, solo le pone un parche.
A la larga, lo que genera este sistema es una sociedad de enfermos crónicos y polimedicados.
Una situación que es mala para todos:
- Para el paciente, que nunca encuentra un alivio real a sus problemas de salud.
- Para el médico, que no se ve capaz de ayudar a las personas que tiene delante (me consta que esta frustración que yo sentía la comparten muchos compañeros de profesión).
- Y para el propio sistema sanitario, que no puede tolerar una carga cada vez mayor de pacientes enfermos.
Además, esta manera de ejercer la medicina le hace creer al paciente que no tiene ningún control sobre su propia salud.
Y esto favorece que el problema se perpetúe.
✅ 4. El paciente tiene un rol pasivo
Recetar medicamentos no solo es una salida rápida para el médico; también para el paciente.
¿Para qué vas a preguntarte de dónde vienen tus dolores musculares, tus problemas para dormir o tu ansiedad, cuando es mucho más sencillo tomar una pastilla que alivie los síntomas?
Pero como te decía, esa pastilla solo oculta el problema, no lo soluciona realmente.
👉 ¿Qué significa buscar una “nueva salud” (y por qué digo que este cambio está únicamente en tus manos)?
Tras mi experiencia en África, volví a España y trabajé en una clínica de Barcelona que ejercía la medicina desde un enfoque diferente.
Un enfoque integrativo, que combina:
- La medicina convencional.
- Esa otra “medicina ancestral” que había aprendido en África, pero apoyada en una sólida base científica.
Este enfoque es el eje central de mi metodología actualmente.
A través de todas estas experiencias descubrí que había otra manera de entender la salud.
Y sobre todo entendí que este cambio de paradigma debe venir de las dos partes: de la del médico y (sobre todo), de la del paciente.
✅ 1. Una medicina integral, que actúa sobre los 3 niveles de la salud
La medicina integrativa tiene una visión holística del ser humano.
En lugar de ver al paciente como “un cuerpo enfermo que hay que curar”, aborda la salud a 3 niveles:
- El biológico: tener salud a nivel biológico significa que tu cuerpo funciona bien. Para eso debes llevar una buena alimentación, tener unos patrones de sueño de calidad, respetar tus biorritmos, hacer ejercicio…
- El mental-emocional: en ocasiones, los síntomas que manifiesta tu cuerpo tienen su origen en un desequilibrio emocional. Por ejemplo, estás muy estresada y eso te genera malas digestiones, migrañas… Por eso como médica con enfoque integrativo también ayudo a mis pacientes a mejorar su gestión emocional.
- El existencial: cuando sientes que te has desconectado de la vida, que tu existencia no tiene un propósito, que lo que haces no concuerda con tus valores… todo esto también te afecta a nivel de salud.
Todo en el ser humano está interconectado.
Por eso, para estar realmente sana, debes cuidar tu salud en estos 3 niveles.
✅ 2. El médico como mentor
Como me gusta decir, yo no soy solo médica, sino médica mentora. Porque mi papel no es “simplemente” curar, sino educar.
Mi consulta es una especie de aula.
Un espacio de diálogo y reflexión donde te muestro cómo funciona tu salud y qué puedes hacer para mantenerla y cuidarla.
Dicho de otra manera: te enseño a reconectar con tus generadores de salud.
✅ 3. Curar la enfermedad, preservar la salud
¿Y qué es esto de los “generadores de salud”?
Me refiero a esos mecanismos que nos permiten cuidar de nuestro bienestar en los 3 niveles que te expliqué antes (el biológico, el emocional y el existencial).
Cuando:
- Te alimentas bien.
- Tienes un sueño de calidad.
- Practicas ejercicio regular.
- Gestionas bien el estrés.
- Dedicas tiempo a la autorreflexión.
- Cultivas relaciones de calidad.
Todos estos hábitos son “palancas” que fomentan tu bienestar.
Como te decía, la medicina convencional y el sistema sanitario se centran en tratar la enfermedad cuando aparece.
Pero como médica mentora con enfoque integrativo, mi objetivo es empoderarte y ayudarte a preservar tu salud.
Y para eso debes ser consciente de estos mecanismos y de tu capacidad para convertirte en guardiana de tu propio bienestar.
Debes pasar de ser “paciente” a “haciente”.
✅ 4. Rol activo: de paciente a haciente
Dejar de ser paciente para convertirte en “haciente” significa tomar un rol activo en el cuidado de tu salud.
Un camino que pasa por:
- Aprender sobre los mecanismos que influyen en tu bienestar.
- Cuestionar tus hábitos diarios para descubrir qué puedes cambiar en ellos.
- Tomar acción para mejorar tu salud.
En este camino yo, como médica mentora, puedo acompañarte y educarte. Pero al final este cambio debe nacer de ti y de un férreo compromiso contigo misma y tu bienestar.
Porque como te he dicho, alcanzar esta nueva salud está únicamente en tus manos.
👉 ¿Estás preparada para dar el paso hacia un cuidado más consciente de tu salud?
Me gustaría cerrar este artículo animándote a reflexionar sobre el poder que posees para cuidar de tu propia salud.
Dedica tiempo a pensar en qué podrías cambiar de tu día a día. Qué hábitos podrías eliminar, modificar o implementar para mejorar tu bienestar presente y futuro.
Realizar este análisis con honestidad puede ser el primer paso para acercarte hacia una mayor salud.
Y si quieres profundizar más en los conceptos que te he explicado en este artículo, tienes mi libro “La salud, tu mejor talento”.
En él te muestro pequeños hábitos que puedes implementar en tu vida diaria y que pueden tener un gran impacto en:
- Tus niveles de energía.
- Tu tolerancia al estrés y la ansiedad.
- El control de tu peso corporal.
- Tus patrones de sueño.
Y en general, en todo aquello relacionado con tu salud presente y futura.
Pero lo más importante es que en este libro te muestro cómo realizar este cambio de mentalidad para adoptar una actitud proactiva en el cuidado de tu bienestar.
Si estás lista para dar este paso hacia esta nueva forma de entender la salud…