# Carta de agradecimiento a tu cuerpo: un ejemplo real y la respuesta que recibió

> Le reprochamos mucho a nuestro cuerpo y le agradecemos poco. Un ejemplo real de carta de agradecimiento, y la respuesta que él escribió.

URL original: https://lourdestomas.com/blog/carta-a-tu-cuerpo
Autora: Dra. Lourdes Tomás — médico de familia y doctora en enfermedades
cardiovasculares. Web: https://lourdestomas.com

---

Publicado: 2024-12-29
Temas: Gestión de emociones

Quiero comenzar estas líneas invitándote a hacer la siguiente reflexión:

**¿Cuántas veces te has quejado de tu cuerpo últimamente?**

Me refiero a cuántas veces has pronunciado frases como:

- *Otra vez me duele la dichosa espalda.*

- *Ya me he vuelto a poner enferma, vaya defensas más vagas tengo.*

- *Tengo la cabeza que no para, ¡ya se podía callar un ratito!*

Puede que hayan sido muchas.

> **En cambio, ¿cuántas veces te has parado a agradecerle todo lo que hace por ti? **

Tu cuerpo te acompaña cada día de tu vida. Te protege frente a las enfermedades. Trabaja incansable para mantenerte sana. Es el “médium*” *que te conecta con el mundo y te permite experimentar la vida en toda su plenitud.

Y a menudo olvidamos reconocer su esfuerzo. Nos dirigimos a él para quejarnos, pero rara vez para darle las gracias.

Por ello hoy quiero proponerte que le escribas una carta de agradecimiento a tu cuerpo.

Un ejercicio que te permitirá “hacer las paces” con él y (lo más importante):** **te permitirá **tomar consciencia del estado actual de tu salud **y de la responsabilidad que tienes en su cuidado.

Y para que veas cómo llevarla a cabo, te he preparado un ejemplo real de cómo sería una carta de agradecimiento a tu cuerpo.

Pero empecemos por el principio…

### ✅ Por qué deberías escribirle una carta de agradecimiento a tu cuerpo (y por qué es una práctica que te puede enseñar mucho sobre tu salud)

Como suelo decir, la salud es un talento, [y está únicamente en tus manos desarrollarlo.](https://lourdestomas.com/blog/una-nueva-salud-esta-en-tus-manos)

Esto es algo que muchas personas olvidan. Asumen que estar sanas no depende de ellas, cuando la realidad es la opuesta:

Tú tienes **el poder (y la responsabilidad) de preservar tu bienestar.**

Y el ejercicio que te propongo en este artículo puede ayudarte a reconectar con este talento que posees.

La carta de agradecimiento es un espacio de diálogo con tu cuerpo.

Un punto desde el que comunicarte con él, para transmitirle todo aquello que tenías pendiente decirle. Para agradecerle, pero también (¿por qué no?) para reprocharle, para exigirle…

Pero fíjate que he dicho “espacio de diálogo”, no de “monólogo”.

Y es que el verdadero valor de esta práctica surge cuando te tomas el tiempo de escuchar **el mensaje que tu cuerpo tiene para ti.**

Luego entenderás mejor a qué me refiero, cuando entremos en el ejemplo práctico que te he preparado.

### ✅ Cómo escribir esta carta a tu cuerpo (con un ejemplo práctico)

Antes de comenzar a escribir esta carta, te animo a buscar un estado de calma y reflexión.

Para ello:

- Cierra los ojos.

- Respira profundamente varias veces.

- Presta atención a las señales de tu cuerpo.

Tómate todo el tiempo necesario para alcanzar este estado.

Si te notas muy agitada, o si te cuesta conectar con tu corporalidad, puedes practicar alguna meditación como la que te propongo en este vídeo:

Una vez estés lista, basta con sostener el boli y permitir que tu mano se deslice libremente sobre el papel, volcando sobre él todo aquello que quieres decirle a tu cuerpo.

Pero sé que realizar esta carta por primera vez puede resultarte difícil.

Por ello, como te adelantaba,** te he preparado un ejemplo práctico.**

La protagonista de este ejemplo será una mujer a la que llamaremos Míriam.

Es final de año, y Míriam ha decidido escribirle una carta a su cuerpo para reflexionar sobre todo lo que ha hecho por ella este año.

Esta es la carta que le dirige.

#### 👉 Carta de Míriam a su cuerpo

*Querido cuerpo:*

*¡Qué raro se me hace estar escribiéndote! Pero la verdad, siento que tú y yo teníamos una conversación pendiente desde hace tiempo. Tengo tantas cosas que decirte…*

*Antes de nada, quiero darte las gracias. ****GRACIAS por todo lo que has hecho por mí este año****. Sé que no paro de quejarme, y además estos últimos meses han sido bastante moviditos. Pero ante todo, quiero que sepas que te agradezco todo el esfuerzo que haces.*

*Gracias por todas las veces que me has mantenido de pie cuando yo sentía que no podía más. Por seguir latiendo, por respirar sin que yo tenga que pedírtelo, por darme la energía para seguir adelante incluso en días en los que lo único que quería era quedarme bajo las sábanas. *

*También quiero darte las gracias… bueno, más bien pedirte perdón por aguantar mis idas y venidas. Sé que no siempre te doy lo que necesitas. Y al revés: también hay días en los que abuso de los dulces (pero tú también los disfrutas, ¡no te hagas el tonto!). *

*A pesar de todo, sigues funcionando, sigues intentando darme lo mejor de ti, y eso lo aprecio aunque no siempre te lo diga.*

*Pero bueno, cuerpo, vamos a ser sinceros: ****tú tampoco eres perfecto.**** *

*Por ejemplo, ¿podemos hablar de los achaques? ¿Qué pasa con mi espalda? De verdad, vaya tirones que me has dado últimamente. Y lo del cuello… ¿es porque paso demasiado tiempo frente al ordenador? No es por gusto, ¿sabes? No me lo pongas tan difícil.*

*Además, este año ****he pillado la gripe tres veces.**** ¡Tres veces! ¿No podías defenderme un poquito mejor? De verdad, parece que tienes un imán para los virus. Y entre tú y yo, cuerpo, ¡no lo necesitamos!*

*¿Y qué me dices de las noches? No sé qué te pasa últimamente, pero parece que en cuanto me tumbo, decides que es el mejor momento para ****darle vueltas a las cosas del trabajo.**** ¡Si es que a veces hasta me haces soñar con que me despiden! De verdad, ¿no tienes un botoncito para apagar los pensamientos o algo? *

*Además, esos sustitos que me das… *

*¿Recuerdas esa vez que ****me desperté con el corazón a mil por hora?**** Te aseguro que no fue gracioso. Y luego esos días en los que parece que se te olvida cómo respirar. No sé qué te pasa últimamente, pero córtate un poquito, por favor.*

*En fin, cuerpo, que hemos tenido nuestros más y nuestros menos. Pero a pesar de todo, aquí estamos. Seguimos juntos, y eso es lo que importa. *

*Sé que podríamos hacerlo mejor, y quiero que sepas que por mi parte voy a intentarlo. Prometo cuidarte más, escucharte mejor, y ser un poco más paciente contigo.*

*Eso sí, pon de tu parte también este nuevo año. Dame un poco más de tregua, ayúdame a sentirme bien contigo y, sobre todo, no me des más sustos innecesarios. Al final somos un equipo, ¿no? Vamos a intentarlo juntos.*

*Con cariño y un poco de esperanza,*

*Míriam*

Este ejemplo puede servirte de guía, pero recuerda que no es un modelo que debas imitar.

A la hora de escribir tu carta, permítete soltar todo aquello que sientes que necesitas decirle a tu cuerpo.

Pero aún no hemos terminado…

Y es que como te decía más arriba: el verdadero valor de esta práctica viene** cuando** **prestas atención al mensaje que tu cuerpo tiene para ti.**

### ✅ ¿Y qué tiene tu cuerpo que decirte?

La carta de agradecimiento a tu cuerpo es un ejercicio en dos partes:

- Primero escribes esa carta donde te comunicas con él, para transmitirle tanto lo positivo como lo negativo.

- Y luego redactas la carta que tu cuerpo te enviaría a ti.

Así es: ahora va a ser tu cuerpo el que toma el boli. 😉

Para ello, tras escribir la primera carta, te animo a tomarte unos minutos de reposo.

Digiere todo lo que has volcado sobre el papel,** y luego permite que sea tu cuerpo** (a través de ti) quien hable.

Para continuar con el mismo ejemplo, te he preparado la respuesta que podría recibir Míriam de su propio cuerpo:

#### 👉 Carta de su cuerpo a Míriam

*Querida Míriam,*

*Qué bonita sorpresa recibir tu carta. Me ha hecho muy feliz leer tus palabras y ver cuánto me valoras. *

*Gracias por reconocer mi esfuerzo. Sé que a veces no se nota, pero siempre estoy aquí, trabajando contigo, asegurándome de que sigamos adelante. Manteniéndonos fuertes incluso en días en los que parece que todo pesa el doble. Créeme,**** quiero lo mismo que tú: que estemos sanas y plenas.***

*Pero precisamente por eso, también tengo algunas cosas que decirte. *

*O mejor dicho, tengo cosas que REPETIRTE (porque ****ya te las llevo tiempo diciendo****, pero creo que tú no te habías dado cuenta). Mi trabajo no solo es sostenerte, sino también avisarte cuando algo no va bien.*

*Por ejemplo, esos dolores de espalda y de cuello que mencionas. Eso no lo hago por fastidiarte, sino para que dejes de pasar tanto tiempo encorvada frente al ordenador. ¡No es bueno para ti ni para mí! *

*Necesitamos movernos más, estirarnos, fortalecernos… Sé que te cuesta encontrar tiempo para hacer ejercicio, ¡pero tienes que hacerlo! Si no, llegará un día en que yo ya no te pueda sostener.*

*Luego están los resfriados. Yo te defiendo todo lo que puedo, pero**** también necesito que me ayudes.**** Por ejemplo, comiendo un poco mejor. *

*No lo digo solo por los dulces (sí, yo los disfruto tanto como tú, pero ¿y si de vez en cuando los cambias por algo de fruta?). También necesito que metas más verdura, ¡aunque sea una ensalada en la cena! Y ya sé que los refrescos te encantan, pero deberías cambiarlos por agua más a menudo. *

*Créeme, alimentarte bien es como si me dieras un escudo para protegerte de todo lo que venga. *

*Pero lo que más me preocupa ahora mismo es el estrés, Míriam. Me pides que apague la cabeza, pero ¿cómo voy a hacer eso? ****¡Necesito que me escuches!***

*Sé que te da mucho miedo perder tu trabajo, y que por eso te esfuerzas tanto. Siempre te ha pasado igual, ¡no confías en ti misma! *

*Te estás exigiendo demasiado. Llevo tiempo intentando decírtelo, pero no me escuchas. *

*Esos “sustitos” como tú los llamas, no los hago porque quiera hacerte daño, ¿sabes? Son mi forma de decirte que pares un momento, que te mires con más cariño, que confíes en lo que eres y en lo que haces. Porque, aunque a veces lo olvides, ya eres más que suficiente. *

*Vamos a hacerlo juntos, ¿te parece? Yo seguiré aquí, latiendo por ti, sosteniéndote y dándote lo mejor de mí. Y tú tienes que cuidarme y escucharme un poquito más. *

*Estamos juntos en esto, no lo olvides nunca.*

*Con cariño y paciencia,*

*Tu cuerpo*

### ✅ ¿Qué reflexiones te ha generado esta carta?

Como ves, tu cuerpo también tiene mucho que decirte a ti.

Y de hecho ya lo hace: te habla constantemente. No con palabras, sino a través de los síntomas.

Los síntomas son el lenguaje que tu cuerpo utiliza para avisarte de que hay algo que está fallando en tu salud. Por ejemplo, para decirte que debes cambiar tus hábitos, o que hay algo a lo que debes prestar atención urgentemente.

Pero muchas personas han perdido la capacidad de escuchar estas señales.

Por eso esta carta es un ejercicio tan poderoso.

Redactar esta carta de agradecimiento a tu cuerpo (y también la respuesta que recibes de él) te invita a reflexionar sobre el estado actual de tu salud y sobre tu responsabilidad en ella.

Es una manera de devolverle la voz a tu cuerpo y prestar atención de nuevo a esos síntomas que llevabas tiempo ignorando.

Te animo a poner este ejercicio en práctica para descubrirlo por ti misma.

Y si te resulta complicado hacer este ejercicio de autorreflexión, [te invito a realizar este test de autoevaluación de hábitos saludables.](https://lourdestomas.com/autoevaluacion-habitos-de-vida)

A través de él podrás identificar de manera más sencilla:

- Qué hábitos saludables has implementado en tu día a día.

- Otros hábitos que perjudican tu salud y que deberías cambiar.

Esto te ayudará a poner en palabras lo que tu cuerpo trata de decirte, y a actuar en consecuencia.

Recuerda que una nueva salud está únicamente en tus manos.

---

Todos los artículos en un solo fichero: https://lourdestomas.com/llms-full.txt
